Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas
284 • Liderazgo educativo y género función. Por lo general se privilegia la función administrativa, dejando a un lado el liderazgo pedagógico que tanto requieren los docentes para alcanzar la tan anhelada mejora educativa. Esto se ha justificado de alguna manera, por las altas exigen - cias burocráticas de las autoridades estatales o gubernamenta- les en la mayoría de los países de Latinoamérica. Aun cuando es innegable la burocratización, no se debe perder de vista que el directivo podría ejercer un liderazgo más pedagógico si de- sarrollara las habilidades necesarias. Al respecto, Mendoza et al. (2023) advierten la necesidad de liderazgos educativos que impulsen la adaptación a los constantes cambios, especialmen- te por la tecnología. Observan, además, un incremento de la inclusión, lo que exige a los directivos superar los procesos burocráticos y formarse para atender las nuevas exigencias. Hay que reconocer que se han realizado esfuerzos por posicionar el liderazgo, en especial el directivo, en las ins- tituciones educativas. En las últimas décadas, los sistemas educativos han centrado la atención en el liderazgo y lo han incorporado aludiendo a su incidencia en la mejora del ren- dimiento académico, inmediatamente después de la actividad docente (Bolívar, 2012; Leithwood et al., 2006). Esto es ratifica - do, de alguna manera, por medio del Estudio Internacional de la Enseñanza y del Aprendizaje que señala la importancia de contar con un liderazgo y clima escolar eficaces para promo - ver las mejoras educativas (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [OCDE], 2019). Otro aspecto importante de este tema es lo relacionado con las desigualdades de género. Se reconoce, por una parte, la feminización de la profesión docente en la mayoría de los países, sin embargo, no se ha prestado mayor atención al des- equilibrio “que favorece a los hombres en la dirección de las escuelas” y en otros puestos de gestión. Aun cuando se ha au- mento el acceso de las mujeres a cargos directivos, esto no ha sido realmente significativo (Unesco, 2017, p. 215). Al respecto, Durán et al. (2022) señalan que existe desigualdad de género en el ejercicio de los cargos directivos, ya que se evidencia un techo de cristal que limita el ascenso de las mujeres a puestos
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