Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas

• 271 Carrasco Sáez, Olmo-Extremera, coords. desafíos, es fundamental invertir en formación continua de directivos y docentes, con foco en habilidades de liderazgo, mediación de conflictos y trabajo en equipo. Acciones como el fortalecimiento de los consejos escolares y la ampliación del diálogo con las familias también pueden contribuir a con- solidar la gestión democrática. Las mujeres en el liderazgo escolar El estudio de la dinámica entre género, gestión democrática y clima escolar revela la complejidad de estas relaciones, es- pecialmente en contextos de desigualdad estructural y cultu- ral. Las prácticas de liderazgo femenino, a menudo marcadas por un enfoque más colaborativo y dialógico, han demostra- do un impacto positivo en el fortalecimiento de la participa- ción comunitaria y la mejora de los indicadores educativos. Sin embargo, estos avances aún enfrentan resistencias que es necesario superar mediante políticas públicas más robustas e inclusivas. En la dimensión del clima escolar, se destaca el aporte de las líderes femeninas en la promoción de ambientes inclusivos y en la mediación de conflictos. Construir un clima escolar positivo requiere que los líderes tengan la capacidad de gestio- nar las tensiones internas y externas, demostrando empatía y asertividad en la toma de decisiones. Según Oliveira (2015), la gestión escolar no solo influye directamente en el rendimiento académico de los estudiantes, sino que también condiciona la percepción de pertenencia y satisfacción en el ambiente escolar. Al considerar las observaciones de Da Silva y Guimarães (2019), existen diferencias significativas entre el liderazgo mas - culino y femenino en el ejercicio de la gestión escolar. Los auto- res destacan que las mujeres, debido a las expectativas de géne- ro, a menudo son percibidas como más accesibles y sensibles a las necesidades de la comunidad escolar, pero también enfren- tan una mayor presión para conciliar las demandas personales y profesionales. Estas dinámicas refuerzan la importancia de las políticas públicas que reconozcan las desigualdades de gé- nero y ofrezcan apoyo al desarrollo de liderazgos inclusivos.

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