Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas

• 269 Carrasco Sáez, Olmo-Extremera, coords. administrativa es considerada un componente más limitado y técnico, que complementa la actuación de la dirección. Otro aspecto relevante es el papel de la resiliencia en el contexto escolar, abordado por Sousa y Olmo-Extremera (2016), en estudios sobre profesores resilientes, quienes defi - nen la resiliencia como un proceso dinámico de adaptación positiva en contextos de adversidad significativa. Para los ad - ministradores escolares, la resiliencia es esencial para superar desafíos como la falta de recursos, las tensiones políticas y las demandas conflictivas de diferentes grupos. La intersección entre la gestión democrática y el clima es- colar también implica la capacidad de promover un ambiente de respeto y cooperación, esencial para el desarrollo integral de los estudiantes. La inteligencia emocional del líder escolar es un factor determinante para crear un clima organizacional positivo, en el que las relaciones interpersonales se basen en la empatía y el entendimiento mutuo. Por lo tanto, las líderes femeninas que valoran estas cualidades tienen el potencial de transformar la cultura escolar, contribuyendo a la reducción de conflictos y a la promoción de una educación más inclusiva. En la investigación realizada por Oliveira y Wahdhelm (2016) se analizaron 2.248 escuelas, correlacionando indicado- res de desempeño de los estudiantes en portugués y matemá- ticas con variables relacionadas con el liderazgo del director y la percepción del clima escolar. El enfoque estadístico per- mite identificar relaciones significativas entre las variables analizadas, contribuyendo a la validez de los resultados. Los resultados muestran que las escuelas con un liderazgo activo y eficiente tienden a presentar mejores indicadores de desem - peño. Los directores que adoptan prácticas participativas, pro- mueven la inclusión de diferentes segmentos de la comunidad escolar e invierten en capacitación continua pueden crear un clima escolar más acogedor y colaborativo. Este clima, a su vez, se asocia con una reducción de los conflictos, una mayor satis - facción entre estudiantes y profesores y un mejor rendimien- to académico. Los autores también señalan desafíos, como la resistencia de los directivos a nuevas discusiones y soluciones

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=