Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas

250 • Liderazgo educativo y género Este modelo de trabajador abstracto se refleja en los pre - juicios hacia las madres trabajadoras, quienes son percibidas como menos comprometidas y competentes que sus pares sin hijos, una dinámica conocida como la penalizaci n por materni- dad (Becker et al., 2019; Mari y Luijkx, 2020). En contraste, los hombres experimentan la bonificación por paternidad , donde ser padres se asocia con estabilidad y aptitud para liderar, refor- zando las dinámicas que excluyen a las mujeres de los espa- cios de poder (Thompson y Stokes, 2023). Estas percepciones refuerzan la idea de que las mujeres no pueden cumplir con las demandas del liderazgo mientras asumen las responsabi- lidades familiares, perpetuando un entorno laboral desigual. Para muchas mujeres en posiciones de poder, lograr un equilibrio entre las demandas laborales y las responsabilida- des familiares resulta sumamente difícil. Falabella et al. (2022) documentan cómo las directoras construyen una figura de mujer máquina o la de super gerente , reflejando una constante búsqueda por rendir al máximo tanto en el ámbito profesio- nal como en el personal. Estas metáforas simbolizan no solo la autoexigencia que enfrentan, sino también un sistema que no les proporciona el apoyo necesario para atender las múlti- ples demandas asociadas al liderazgo. Según Carrasco (2021), estas identidades comprometen profundamente el rol de madres de las mujeres líderes, quie- nes a menudo sacrifican aspectos de su vida personal para cumplir con las expectativas impuestas por una lógica definida por la masculinidad hegemónica. Este doble compromiso —el desempeño laboral impecable y la atención a las responsabi- lidades familiares— genera una sobrecarga emocional y física que no solo impacta su bienestar, sino que también perpetúa las desigualdades estructurales dentro de las organizaciones. Este modelo del trabajador abstracto no solo invisibiliza las realidades y demandas específicas de las mujeres, sino que también refuerza jerarquías excluyentes que dificultan alcan - zar la equidad en el liderazgo (Carrasco, 2021; Gaba, 2019). En este contexto, avanzar hacia una sociedad cuidadora se pre- senta como un imperativo para transformar las estructuras

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