Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas
• 247 Carrasco Sáez, Olmo-Extremera, coords. exclusión de las mujeres de los espacios clave de toma de decisiones, la asignación de tareas de menor prestigio o servi- cio, y dinámicas conversacionales que refuerzan patrones de dominación y subordinación (Gaba, 2019). Estas dinámicas no solo dificultan el acceso de las mujeres a posiciones de poder, sino que también erosionan su legitimidad como líderes. Un ejemplo clásico son los llamados clubes de Toby , espa- cios informales donde se toman decisiones importantes o se tejen redes de influencia en ausencia de las mujeres, perpe - tuando la exclusión de sus perspectivas y aportes (Ryan et al., 2007). Esta dinámica persiste hasta hoy a través de las Old Boy Networks , redes de directores y ejecutivos que funcionan como estructuras excluyentes, donde los hombres, al compar- tir origen social y educativo, consolidan su dominio y limitan el acceso de las mujeres a interacciones clave (Perrault, 2015; Watters, 2016; Allemand et al., 2021). De hecho, la probabilidad de que una nueva persona designada en estos espacios sea mujer disminuye 28% si no tiene vínculos con los directores incumbentes, lo que refuerza la exclusión sistémica (Allemand et al., 2021). Así, estas redes no solo dificultan la inclusión de mujeres, sino que también perpetúan los privilegios masculi- nos en el ámbito empresarial, asegurando la continuidad de su influencia y poder (Broadbridge y Simpson, 2011). A su vez, las interacciones cotidianas pueden adoptar for- mas más explícitas de discriminación. Según O’Brien et al. (2023), muchas mujeres enfrentan hostilidad abierta, sexismo y exclusión deliberada, especialmente en espacios dominados por hombres con trayectorias prolongadas. Estos hombres, am- parados en una cultura masculina dominante, intimidan a las mujeres, dejándoles claro que “nunca serán uno de los mucha- chos” (Foley et al., 2022). Estas prácticas, lejos de ser anecdóti- cas, constituyen un sistema de exclusión que refuerza la idea de que el liderazgo pertenece exclusivamente a los hombres. En el contexto educacional chileno, Torres y Villagra (2023) señalan que las mujeres que logran acceder a posi- ciones de liderazgo a menudo se convierten en pioneras en espacios altamente masculinizados. Esta condición, aunque
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