Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas
234 • Liderazgo educativo y género rizado por la resolución ágil de conflictos y problemáticas escolares mediante un enfoque relacional y la capacidad de fomentar la confianza entre los miembros de la comunidad educativa (Bush, 2017; Cofino y Botbyl, 2024; Louis y Murphy, 2018; Matos, 2024). Este estilo de liderazgo no solo contribuye a la gestión eficiente de situaciones complejas, sino que tam - bién fortalece los vínculos interpersonales, promoviendo un ambiente escolar más cohesionado y colaborativo. En cuanto a los desafíos del liderazgo femenino, resul - ta pertinente abordar el fenómeno conocido como el sín- drome de la abeja reina (Staines et al., 1974). Este concepto describe una dinámica observada en contextos laborales o sociales, donde una mujer en una posición de liderazgo o po- der puede ser percibida como reacia a apoyar o promover a otras mujeres dentro de la organización. En lugar de facilitar la colaboración y el avance colectivo, estas líderes podrían adoptar actitudes competitivas hacia sus pares femeninas, en un aparente esfuerzo por proteger su posición de privilegio. Reflexionar sobre este fenómeno en el contexto escolar per - mite identificar y mitigar dinámicas que puedan obstaculizar el desarrollo de un liderazgo inclusivo y solidario, clave para potenciar la equidad de género y la efectividad organizacio- nal. Según Serna (2015), los datos de campo indican que las mujeres, en general, no tienden a incluir a otras mujeres en sus grupos de trabajo. Cuando lo hacen, estas suelen ocupar posiciones de menor jerarquía que sus compañeros masculi- nos. En este sentido, no se generan procesos de cooperación entre mujeres, ya que las acciones de la líder femenina se con- centran en integrar al mundo masculino a su equipo. Otro aspecto relevante a considerar es la voluntad de asu- mir posiciones de liderazgo, la cual constituye una piedra an- gular para el éxito. En numerosas ocasiones, las mujeres en- frentan barreras significativas derivadas de su rol tradicional en el ámbito del cuidado y la organización del hogar, lo que dificulta su proyección hacia funciones que demandan mayor dedicación. Estas limitaciones pueden tener su origen en el mandato de maternidad (Lindsay, 2007) o en la responsabili-
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