Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas

• 217 Carrasco Sáez, Olmo-Extremera, coords. organizacional y una perspectiva personal, creando así “espa- cios de bienestar” donde los equipos pueden florecer (Bistué, 2024; Louis y Murphy, 2018). Según Wong (2011), el bienestar y el florecimiento no son idénticos a la felicidad, sino que generalmente incluyen otras dimensiones como la resiliencia, el sentido y la virtud. Por lo tanto, potenciar el liderazgo de las mujeres en el contexto escolar, como se ha demostrado en diversos ámbitos, constituye una oportunidad valiosa y un impulso clave para el desarrollo educativo en Latinoamérica. Según la evidencia internacional, el liderazgo femenino en la dirección escolar no solo constituye una práctica a de- sarrollar, sino una realidad consolidada en toda Latinoamé- rica, tal como lo reflejan las estadísticas de distintos países que muestran una mayor representación femenina en estos roles en comparación con la masculina. No obstante, este fe- nómeno requiere ser visibilizado, valorado y estudiado con mayor profundidad para potenciar la considerable capacidad femenina ante los desafíos educativos del continente. La rede - finición del liderazgo bajo nuevas formas de relación y coope - ración podría contribuir significativamente a mejorar el des - empeño docente y, en consecuencia, a promover un desarrollo más amplio de los aprendizajes (Bolívar, 2019; Carrasco-Sáez y Montoya-Ojeda, 2024; Fullan, 2014; 2020; McKinsey y Com- pany, 2007 ; Robinson, 2022). Al mismo tiempo, y junto con las premisas anteriores, en el reciente estudio de Global Gender GAP 2024, se reconocen los progresos en materia de equidad de género en Latinoa- mérica, posicionando a la región en el tercer lugar entre las diversas regiones del mundo, con un puntaje de paridad de género de 74,2%. La región ha dado el mayor salto desde 2006, reduciendo su brecha general en 8,3 puntos porcentuales. Asi- mismo, se observa un incremento en la equidad, especialmen- te en la participación en el mercado laboral y en los roles profesionales. Si bien la mayoría de las economías muestran paridad en alfabetización y matrícula escolar, persisten dis- paridades en el acceso. Se reconoce, además, el significativo avance en empoderamiento político, obteniendo el segundo

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