Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas
• 209 Carrasco Sáez, Olmo-Extremera, coords. char y delegar, lo que se traduce en la puesta en práctica de un tipo de liderazgo distribuido y de justicia social (Carrasco y Palma, 2023). Tal desempeño en sus formas de liderazgo ha demostrado tener éxito dentro de sus entornos educativos, en donde las directoras escolares suelen ser mejor evaluadas por sus profesores, obteniendo así mejores resultados que sus pares masculinos (Weinstein et al., 2021). En el estudio se demostró que las directoras chilenas tie- nen una narrativa y desempeño de liderazgo similar, indepen- diente del tipo de colegio, ya sea municipal, subvencionado o particular, donde destacan por su capacidad de facilitar el trabajo en equipo entre su personal y crear un ambiente de co- laboración en sus comunidades (Carrasco y Palma, 2023). Estos hallazgos muestran el tipo de liderazgo feminista que desarro- lla Fuller (2022) en el que los líderes se nutren conscientemente de valores feministas para promover su liderazgo hacia una práctica socialmente más justa y transformadora. Así, el lide- razgo se entiende como una práctica emancipadora e inclusiva. El tipo de liderazgo democrático se refleja en un tipo de liderazgo feminista que no ejercen exclusivamente las muje- res líderes, sino todos los líderes que basan conscientemente su práctica de liderazgo en la teoría y la política feministas para desarrollar un diseño de liderazgo socialmente justo y transformador en beneficio de la comunidad, en la búsqueda de establecer la “paridad de participación” en las organizacio- nes que dirigen (Fuller, 2022, p. 182). Estos estudios son una contribución a un campo poco investigado. Dan cuenta de diferentes experiencias en torno a las prácticas de liderazgo desde el sur del mundo y permiten también la construcción de conocimiento en torno al género y la gestión educativa. Se convierten, así, en el paso inicial para hablar de género a nivel directivo lo que allanará el ca- mino para investigaciones posteriores y más profundas. Poner sobre la mesa la tan necesaria conversación sobre las experiencias de los líderes escolares, y vincularla con el género y el liderazgo educativo, ayudará a generar mejores espacios de diálogo académico dentro de la región chilena y latinoamericana.
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