Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas

• 183 Carrasco Sáez, Olmo-Extremera, coords. la calidad y el acceso, sin embargo, estas reformas no han abordado adecuadamente las desigualdades de género. Según Bertolini (2018), las mujeres han tenido que luchar por conse- guir puestos de poder y decisión, y el ámbito de la educación no ha sido la excepción, ya que la imagen que se tiene de un líder coincide con las características que han sido asociadas al carácter masculino. En muchos países latinoamericanos se ha observado un incremento en la participación de las mujeres en el sector educativo, pero este crecimiento no se traduce automática- mente en liderazgo; por ejemplo, en México, aunque 80% de los maestros son mujeres, solo 25% de los directores son mu- jeres (Tello, 2020). Esto indica que, a pesar del alto número de educadoras, las oportunidades para acceder a roles direc- tivos siguen siendo limitadas. El adquirir nuevas conductas pueden ayudar a los docentes a modificar las actitudes y los comportamientos (Unesco, 2017). Con esta modificación en los códigos de conducta se espera que sean efectivas al mo- mento de llevarlas a cabo en el aula. En diversos países los sindicatos encargados de esto han obtenido resultados con mejoras significativas en las estrategias aplicadas por los do - centes para apoyar a todos los estudiantes por igual (Unesco, 2014). El Instituto Nacional de las Mujeres propone que las escuelas normales de México integren nuevas políticas para el desarrollo de la igualdad y prevenir la discriminación en todas las instituciones que impartan cualquier educación de nivel superior para la formación de futuros docentes (Inmu- jeres, 2021). Las brechas de género no son homogéneas a lo largo de la región. En países como Uruguay y Chile se han implemen- tado políticas destinadas a promover la igualdad de hombres y mujeres en el liderazgo educativo; dichas iniciativas han resultado en un aumento gradual del número de mujeres en posiciones directivas (Galarza y Kogan, 2015). Sin embargo, en otros países como Guatemala y Honduras, las condiciones socioeconómicas y culturales dificultan aún más la equidad de género.

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