Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas

• 169 Carrasco Sáez, Olmo-Extremera, coords. sociales y la percepción de que el liderazgo está ligado a carac- terísticas consideradas masculinas limitan la participación fe- menina. El análisis muestra cómo las universidades participan- tes han adoptado un enfoque multidimensional, articulando cuatro tipos de acciones: normativas institucionales, formación y sensibilización, y estrategias de comunicación y visibiliza- ción, cuya combinación potencia su contribución hacia un li- derazgo inclusivo y una gobernanza equitativa. Las normativas establecen el marco, mientras que la formación y sensibiliza- ción trabajan en actitudes; las estrategias de comunicación ge- neran coherencia simbólica, y la visibilización transforma la representación. Sin embargo, su efectividad depende de su im- plementación simultánea, ya que acciones aisladas limitan los cambios necesarios. Superar los estereotipos de género requie- re acciones sostenidas y coordinadas que integren esfuerzos normativos, educativos, comunicativos y representativos. Solo un enfoque integral permitirá transformar las estructuras de poder en las universidades, avanzando hacia una gobernanza inclusiva basada en justicia, diversidad y equidad. Presencia equilibrada y redistribución del poder La segunda dimensión busca garantizar una representación equitativa de hombres y mujeres en los órganos de gobier- no y decisión. Este principio, basado en la justicia social, es clave para superar las dinámicas de exclusión histórica que han marginado a las mujeres en posiciones de poder (Unesco, 2024). Esta dimensión tiene mayor incidencia directa en el avance hacia un liderazgo inclusivo y una gobernanza equita- tiva. Esto se debe a que incluye acciones concretas que abar- can múltiples etapas del desarrollo profesional de las muje- res: desde su acceso a la carrera académica, pasando por el fortalecimiento de trayectorias que les permitan avanzar en las jerarquías, hasta la garantía de su participación en car- gos de representación y toma de decisiones. Como destacan Durán-Seguel et al. (2022), las jerarquías masculinizadas y la maternidad como factor ralentizador son barreras significa - tivas que limitan el acceso de las mujeres a posiciones de

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