Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas

136 • Liderazgo educativo y género Es importante que la UNA garantice mecanismos efec- tivos de evaluación y seguimiento que permitan medir el impacto de las políticas de igualdad de género dentro de la institución. Para ello, se deben incorporar criterios de equi- dad en los procesos de selección y promoción, asegurando oportunidades justas para que las mujeres accedan a roles de gestión y liderazgo. Además, resulta prioritario establecer metas específicas para la representación femenina en puestos de liderazgo, acompañadas de plazos concretos que permitan evaluar el avance hacia su cumplimiento. También la universidad debería crear espacios institucio- nalizados para el intercambio de experiencias y la mentoría entre mujeres líderes y jóvenes académicas, lo que resulta cla- ve para fomentar su desarrollo profesional. En este sentido, se pueden aprovechar las redes internas de mentoría, donde académicas con experiencia en gestión acompañen a mujeres que buscan fortalecer su liderazgo, sin necesidad de finan - ciamiento adicional. Estas iniciativas deben complementarse con la promoción de alianzas estratégicas tanto dentro como fuera de la institución, ampliando las perspectivas y los recur- sos disponibles para las mujeres en la academia. Vinculado con lo anterior, sería valioso el diseño de ta- lleres y programas de formación continua en habilidades de liderazgo con perspectiva de género. Además, el uso de pla- taformas digitales gratuitas permite ofrecer formación en liderazgo y equidad de género mediante videoconferencias o recursos autogestionados. También es posible reforzar la cultura organizacional inclusiva con capacitaciones autoges- tionadas, fomentando el acceso a bibliotecas digitales y ma- teriales de formación abiertos sobre liderazgo y equidad de género. Asimismo, es importante incluir a hombres en estas capacitaciones, fomentando un entorno colaborativo que de- safíe las normas tradicionales de género y contribuya a cons - truir una comunidad académica más equitativa. Es necesario reconocer y valorar los múltiples roles que desempeñan las mujeres en la academia, estableciendo incen- tivos que promuevan la corresponsabilidad en los equipos de

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=