Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas

• 125 Carrasco Sáez, Olmo-Extremera, coords. Las redes construidas dentro de la universidad como cen- tro de trabajo, especialmente aquellas conformadas por muje- res, son mecanismos esenciales que combinan el apoyo emo- cional con el estratégico. Según una de las encuestadas, “Es fundamental el acompañamiento del propio centro de trabajo y de los órganos colegiados que se presiden; ahí está la base” (M1). Estas redes, de acuerdo con las respuestas, no solo faci- litan la toma de decisiones, sino que también generan espa- cios seguros para compartir experiencias y afrontar desafíos comunes, contribuyendo significativamente al fortalecimiento de las capacidades de liderazgo femenino en entornos acadé- micos. Este apoyo interno es complementado con el compro- miso de empoderar a otras mujeres, promoviendo su partici- pación en espacios estratégicos y reconociendo sus aportes. Una participante expresa: “En el CIDE existe una gran red de mujeres que nos apoyamos unas a otras en la gestión” (M4). Estas acciones buscan contrarrestar las desigualdades de género históricamente presentes en los entornos univer- sitarios, donde las oportunidades han favorecido de manera desproporcionada a los hombres. Otra estrategia menciona- da por las participantes ha sido la promoción de mujeres en espacios estratégicos de toma de decisiones: “Cuando hay oportunidad de participación en mesas redondas, actividades internacionales, cuido el detalle de que no sean siempre los hombres quienes obtengan este beneficio. Incentivo y pro - muevo la participación de mujeres” (M3). Además, la credibilidad profesional obtenida a través de re- sultados concretos se presenta como un factor central para consolidar alianzas tanto internas como externas: “A nivel ex- terno, las alianzas surgieron como una consecuencia natural de los logros alcanzados internamente. Los resultados posi- tivos generados dentro de la UNA fueron visibles y reconoci- dos por actores externos, lo que facilitó la colaboración y la generación de redes estratégicas” (M6). Las gestoras que logran resultados tangibles son recono- cidas dentro de sus instituciones, además de que también captan la atención de actores externos, lo que facilita la cons- trucción de redes estratégicas más amplias. Este fenómeno

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