Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas

• 123 Carrasco Sáez, Olmo-Extremera, coords. Las respuestas proporcionadas evidencian que los este- reotipos de género tienen un impacto significativo en la di - námica de toma de decisiones y gestión dentro del ámbito universitario. Los testimonios destacan la credibilidad cues- tionada, el doble estándar en la evaluación de errores, la nor- malización de prácticas de exclusión y violencia simbólica, las expectativas de roles conciliadores y las limitaciones en la participación efectiva. Las mujeres enfrentan una constante desconfianza hacia sus capacidades y decisiones. Esto se tra - duce en una percepción de que las voces masculinas son más objetivas y confiables, aunque las mujeres aporten ideas bien fundamentadas. Otra de las participantes comentó cómo los estereotipos de género afectan la percepción de su liderazgo: “Se sigue prestando mayor atención a las voces masculinas; pero al mismo tiempo, son los hombres quienes más intervie- nen, a veces solo para reafirmar, repetir o escucharse” (M7). Este fenómeno descrito por la participante es conocido como manterruption o apropiaci n discursiva . La vulnerabilidad ante los juicios negativos es exacerbada en las mujeres. Los errores cometidos por ellas son juzgados más severamente que aquellos de sus contrapartes masculinas, reforzando la presión para evitar fallos y cuestionando su idoneidad en roles de lide- razgo. Algunas participantes señalaron que sus decisiones eran cuestionadas con más rigor que las de sus colegas varones: “Si cometes un error, eres doblemente juzgada. Se organizan grupos internos para atacar ferozmente las decisiones difíciles, haciéndote sentir que estás dividiendo el equipo” (M2). Algunas participantes señalaron que los estereotipos de género actúan para mantener estructuras de poder desigua- les. Las mujeres son señaladas o desacreditadas cuando to- man decisiones que desafían estas normas, como intervenir en casos de acoso o maltrato, lo que sugiere que los estereoti- pos se utilizan como mecanismo de control social. Asimismo, existe una expectativa persistente de que las mujeres adop- ten estilos de liderazgo sumisos o conciliadores, lo que difi - culta la implementación de decisiones firmes. Cuando no se ajustan a estos roles, enfrentan cuestionamientos adicionales, exacerbando las tensiones en su gestión. Por ende, la percep-

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