Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas
120 • Liderazgo educativo y género que se han realizado en otras universidades de Latinoamé- rica. La representación desigual en los niveles más altos de la gestión académica se agrava por percepciones culturales que cuestionan la capacidad de las mujeres para ocupar estos puestos. Una de las participantes señaló: “A menudo existe una representación desigual en puestos de liderazgo y una falsa percepción de que las mujeres no somos adecuadas para los roles de gestión” (M1). Las participantes describen cómo sus propuestas e ideas suelen ser desestimadas o ignoradas en comparación con las de sus colegas varones, reflejando un sesgo cultural profunda - mente arraigado. Un desafío recurrente es la conciliación en - tre las demandas laborales y las responsabilidades familiares. Las participantes indicaron que la jornada laboral en la uni- versidad frecuentemente excede las 40 horas semanales y que las responsabilidades de cuidado recaen de manera despropor- cionada en las mujeres. Una encuestada expresó: “Las respon- sabilidades familiares y el cuidado, recargadas en las mujeres, hacen que la jornada, que de por sí en la Universidad está muy por encima de las 40 horas semanales, se multiplique” (M4). Además, las instituciones universitarias tienden a progra- mar actividades fuera de horarios regulares, lo que amplifica la dificultad para equilibrar estas dos esferas: “En la U no existe respeto por días de descanso ni jornadas. Por ejemplo, se programan sesiones de trabajo durante la noche porque es cuando el estudiantado tiene disponibilidad, pero también se nos convoca desde las 8 am” (M4). Este fenómeno, conocido como la doble jornada , ha sido ampliamente documentado por Carrasco (2011), quien afirma que las mujeres enfrentan una carga adicional que limita su tiempo y energía disponibles para el desarrollo profesional y el liderazgo. Otro tema crítico identificado es la falta de reconocimien - to de las contribuciones y logros de las mujeres en roles de gestión. Las respuestas revelan casos en los que el trabajo fe- menino es minimizado o visto como un deber inherente al puesto, sin recibir el mismo nivel de valoración o visibilidad que el trabajo realizado por hombres. Las mujeres, además, se
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