Las potencias vitales de las tierras fronterizas
94 A través de la investigación y ante una geo- grafía capacitista (Imrie, 1996; Butler & Bowlby, 1997; Chouinard, 1997), fue apareciendo la inacce- sibilidad de la ciudad, de los centros educativos y las restricciones que una sociedad aplica por sobre la decisión y los proyectos de vida de personas en situación de discapacidad. Cabe señalar que en las caminatas aparecían situaciones, frases o gestos que iban generando ramifcaciones en el proyec- to que buscaban mostrar otras formas de hacer geografía, pero al mismo tiempo, poder revindicar otras formas de percepción, otras formas de crea- ción y otras formas de enfrentarse al espacio. Se decidió por lo tanto disponer las piezas de cada uno de los participantes en urnas negras, para que fuesen percibidas de la misma manera en la que fueron creadas: en ausencia de la visión. Valga recordar en este punto que cuando Alfredo Imagen 4. Caminata en la Alameda. Archivo de Fernando Huayquiñir. 2019 Jaar ocultó sus fotografías ante un sistema que prefrió omitir lo que sucedía en el territorio de Rwanda, señaló “ofrecer una ausencia que quizás pueda provocar una presencia" (Schweizer, 2008). Las urnas negras intentan reivindicar una forma de percepción (lo táctil) que en la actualidad que- da en lo anecdótico, en lo inclusivo, en lo peculiar. Aquello que como sociedad se ha decidido dejar a un lado e incluso minimizar. Quizá, desde un gui- ño a la acción de Jaar, sería la invitación al especta- dor de tomarse el tiempo de redibujar las imágenes ocultas mentalmente (Pollock, 2008). En este caso, la invitación ante lo elaborado por cada uno de los participantes es a redibujar y percibir ante la au- sencia de la visión, la provocación de lo táctil o de lo háptico.
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