Las potencias vitales de las tierras fronterizas
90 El proyecto “Santiago No (In)visible” resultó en una investigación que, desde las bús- quedas propias de las ciencias sociales, decantó en metodologías creativas características de las artes, por las cuales se rescata la experiencia sen- sible del cuerpo ante el espacio y los lugares. Proviniendo de una disciplina como la geo- grafía, que basa su práctica en métodos visuales, ¿cómo sería posible abordar el fenómeno de la experiencia sensible del espacio en la ausencia de la visión? ¿Qué elementos técnicos y éticos podrían re-considerarse a la hora de abordar el espacio desde una no visualidad? Eliminando los mapas, los planos, las fotografías y cualquier ras- tro de método visual, con poco o nada se queda la disciplina. Los cruces entre el arte y la geografía aparecen desde la época en que las cartas portu- lanas eran realizadas por artistas o cartógrafos dotados de una técnica pictórica reconocible, un cruce puramente visual. Sin embargo, y a partir de inquietudes teóricas más recientes como la geografía cultural, dichos cruces se pueden lle- var a las propuestas y críticas de una disciplina visual, y que al igual como proponía John Ruskin, el argumento de la visión —the argument of the eye— se haga presente en los juicios y preceptos espaciales, al igual que el juicio estético en el arte (Cosgrove, 1984; Hawkins, 2010). Le Breton (2010), en su libro Cuerpo Sensi- ble señala cómo las sociedades conferen a la vista una superioridad explicitada en el vocabulario vi- sual por el cual se ordena el mundo. Lo anterior, sería incuestionable si se piensa en cuántas pala- bras asociadas a la vista se usan cotidianamente, en cambio, ¿cuántas palabras con relación al tac- to, al sonido o al gusto aparecen en el diario vivir? La construcción y evolución de la cultura visual afectan la forma que la sociedad adopta para sí misma, así como sus acciones y costumbres (Cos- grove, 1984; Rodaway, 1994). Por lo tanto, la forma sensible en que las ciudades son pensadas, cons- truidas y vivenciadas, responde mayoritariamen- te al sentido de la visión, como señala Le Breton (2010): "la ciudad es un orden visual, la prolifera- ción de lo visible". Así, la pregunta por, ¿cómo es la expe- riencia de personas ciegas en una ciudad como Santiago?, signifcó una profundización por parte del investigador no sólo en búsqueda de metodo- logías y técnicas que pudieran dar un resultado acorde al fenómeno en cuestión, sino también un aprendizaje en términos teóricos, de lenguaje y de una realidad que muchas veces es invisible ante nuestros ojos . El proyecto se fue articulando bajo la pre- misa de reconocer el cuerpo como artefacto de percepción sensorial ante el mundo (Rodaway, 1994), proponiéndose desde una estética cotidia- na , la cual Mandoki (2006) reconoce como la sensibilidad o permeabilidad de un sujeto ante el contexto en el que se sitúa. Es bajo lo anterior, que la apertura sensible al mundo aparecería desde un acto tan simple como el caminar, el cual según Careri (2019), no sería sino una práctica estética primitiva del habitar el mundo. Así, la base inicial del proyecto consistió en caminatas a lo largo del centro histórico de Santiago. Rutas que venían desde la Vega Central, pasando por el Río Mapo- cho, Plaza de Armas, Paseo Ahumada o Puente, Alameda, Cerro Santa Lucía y el Parque Forestal. Caminatas que buscaban el devenir propio de los sentimientos, sensaciones, emociones y recuerdos, que se hacían presentes en cada uno de los cinco participantes del proyecto: Coni, Susan, Estefy, Pa- blo y José. Es importante señalar que cada una y uno de los participantes presenta diferentes grados o tipos de ceguera, ya fuese congénita o adquirida 1 . Las caminatas con Coni, Susan, Estefy, Pablo y José, se desarrollaron por medio de una walking interview 2 , tomando como punto principal la percepción de cada uno de los espacios recorri- dos, así como todo lo que pudo desencadenar el paso por cada uno de ellos y la pausa en determi- nados lugares.
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