Las potencias vitales de las tierras fronterizas

74 c. Estudios de la representación: es un escenario amplio destinado a revisar desde la sociología, la antropología, la historia, el arte y la comuni- cación los distintos modos de ver y contextua- lizar a las imágenes. En este aspecto importa comprender las reglas de mirar impuestas por la sociedad, grupos de poder, sistemas culturales y procedimientos tecnológicos. En general es una aproximación a las estructu- ras de sentido y los discursos legitimantes de la representación de la realidad y sus signos. Jonathan Crary señala: d. Aceleracionismo mediático: es una corriente de pensamiento que refexiona críticamente el impacto de las máquinas y el deseo de veloci- dad que envuelve a lo contemporáneo. Nace al comprobar la mutación de la sensibilidad y la subjetividad al orientarse a una visión del pro- greso ilimitado y de la subordinación de toda realidad a los criterios de la producción conti- nua. Observa el tiempo actual sometido a todo tipo de alteraciones perceptuales y cognitivas a causa de la inteligencia artifcial, el papel de los algoritmos en las relaciones de consumo o urbanidad. Aquí las imágenes desafían la vi- sión tradicional e introducen nuevos estilos narrativos, esquemas de identidad y miradas, no siempre positivas del futuro. Benjamin Noys, aclara: Al caracterizar estas tendencias podemos apreciar la conexión directa que tienen con los aprendiza- jes formales y no formales creados por la media- tización y, sobre todo, brindan la oportunidad de examinar dimensiones muy actuales de todas las iconografías capitalistas. El análisis de la visuali- dad en el contexto de la educación es una tarea que requiere de metodologías participativas y modos de colaboración capaces de motivar la discusión colectiva sobre el papel de las imágenes artísticas, publicitarias o políticas. II. CRUCES El giro cultural, la hermenéutica visual, los estudios de la representación y el aceleracionis- mo mediático representan un mundo intenso y móvil que ya entró en la escuela, la subjetividad y el cuerpo y se manifesta en grados y situaciones disímiles. Es parte de la conversación, sirve para ejemplifcar, recrea las anécdotas, preocupa su in- fuencia, redefne los símbolos y agrega citas a mu- chas cosas. Por otra parte, cuando estas culturas visuales dialogan, sea democráticamente o no, con actores poco frecuentes en sus referencias ocurren choques, exclusiones y se impone una visión única difícil de abrirse a considerar las diferencias. Las metodologías en este caso contribuyen a disminuir la rigidez de un sistema educativo y social cuando se entienden como estrategias de descubrimiento y colocan en segundo lugar la certifcación/veri- fcación de un saber establecido. En el caso de la interculturalidad esta cuestión es determinante. La visualidad construida desde lo intercul- tural es algo complejo y encierra matices, con- tradicciones y fuerzas que ponen en discusión el lugar desde el que se habla y mira. La investigado- La visión y sus efectos son siempre insepa- rables de las posibilidades de un sujeto ob- servador que es a la vez el producto histórico y el lugar de ciertas prácticas, técnicas, ins- tituciones y procedimientos de subjetivación (2008, p. 21). La potencial obsolencia de la mano de obra se resuelve con la violenta sublimación en la máquina o, para ser más exactos, en el orde- nador o cualquier otro dispositivo cibernético. Luego, la constante aceleración del ordena- dor, mediante mejoras en el poder de pro- cesamiento, la memoria o las actualizaciones del software, prometen la puesta al día del cuerpo integrado, que por fin podrá seguir el ritmo […] (2018, p. 105).

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