Las potencias vitales de las tierras fronterizas
61 Hay especies culturales amenazadas, al igual que las especies vegetales. Hay disciplinas amenazadas. La poesía está en peligro de ex- tinción. La ecosofía es la defensa de todas las máquinas, de todas las especies. Si esperamos que el mercado, la economía neoliberal, so- lucionen este tipo de problemas, asistiremos pasivos a la desaparición de objetos que son tesoros de la subjetividad. Debemos concebir esos objetos, no como distracciones cultura- les, sino como vitaminas, como elementos in- dispensables para la vida psíquica (Guattari, 2020, p. 301). captar fuerzas, inflar imágenes subjetivas, eso es lo que sucede en todas partes donde la ac- ción no se disipa inmediatamente en reacción, en todas partes donde una imagen enmarca y recorta otras imágenes. Todos los vivientes lo hacen, y de manera singular los vivientes territoriales […] el arte no es exclusivo de las subjetividades humanas, ni una propiedad an- tropomórfica, una exquisitez de la cultura ca- paz de crear un trasmundo ideal para decorar la realidad cotidiana, sino que debe ser más comprendido como vivienda animal (A. Sau- vagnargues, 2022, p. 53). porales que constituyen los ambientes no visuales que habitamos, y que, en nuestro caso, los artistas y las artistas, utilizan para sus procesos creativos y vitales. Por tanto, una ecosofía se encuentra pro- gramada para la defensa de las especies incorpo- rales (muchas veces soslayadas por las grandes corporaciones económico-políticas), y no para la subducción individualista del artista en el archivo cultural. La mejora de las vidas humanas, en vías de su intensifcación general, no sólo consiste en mejorar las condiciones medioambientales de ha- bitabilidad, generando una tendencia progresista de crediticio político-electoral. Una protección de los ecosistemas artísticos permite el fortaleci- miento autopoiético de los seres vivientes, donde el agenciamiento del artista en el producto auto- poiético de una máquina sensible, se devela como efecto sistematizado de lo que el arte puede hacer con los cuerpos productivos. Por este motivo, una sistematización del arte mediante una lógica del rendimiento y de los egos, debilita la funcionalidad ecosistémica de lo sensible: El arte actual –o bien, bajo el ‘paradigma ac- tual’– debe actuar ante la ‘polución massmediáti- ca’, creando ecosistemas de producción autopoié- tica y desarrollando ecosistemas de perduración Por consiguiente, la inquietud estética de una mirada integral y ecológica del quehacer artís- tico arrastra su fuerza interrogante hacia las ocu- temporal. De esta manera, el arte no consigue sus objetivos de transformación cultural si continúa habitando los paradigmas de sistematización del arte ecológico –artista, curador, crítico, obra de arte–. El arte, visto así, no es más que extensión de los procesos de polución visual y sonoro que atra- viesan la cotidianidad de los individuos, en el mun- do interior del capital. No sólo la poesía está en peligro de extinción, también la flosofía y el arte; ¡también las humanidades! El arte debe liberar a la experimentación de las sistematizaciones axiomá- ticas del capital, donde la programación antecede al proceso creativo y sus funciones. Ahora bien, es- tos ecosistemas no deben ser operativos para sal- vaguardar exclusivamente prácticas o disciplinas en particular. Estas máquinas sensibles, capaces de reunir dimensiones heterogéneas, deben capturar las fuerzas intensivas de aquellos proyectos surgi- dos por fuera de la lógica de la producción de tiem- pos y espacios del capital. El arte debe crear un ambiente de perdurabilidad mediante los ecosiste- mas sensibles, para que de esa manera puedan mi- grar imágenes desde el mundo interior del capital, que coartan las experimentaciones autopoiéticas, hacia nuevas experiencias de sentido. Por tanto,
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