Las potencias vitales de las tierras fronterizas

29 Imagen 6. Fotografía: Viviana Silva Flores El cuerpo químico se experimenta en la creación de palabras y discursos como una poten- cia vital que critica enunciativa y corporalmente al virus y la medicación, creando una agitación de saberes temporales y afectivos. Una masa conjun- ta que se instala en los oyentes como una disrup- ción, como una queja 5 , diría Sara Ahmed (2022). La pregunta sería entonces: ¿otorgamos los espa- cios necesarios para escuchar aquellas palabras provenientes de los históricos silencios? ¿Cuáles son las síntesis y artifcios que realizamos quienes nos articulamos desde las prácticas artísticas, en tanto que nos involucramos con los activismos y las denuncias? Las medicaciones contemporáneas han permitido relacionarnos con nuestro virus desde nuevas aristas y veredas. Lo químico en el cuerpo viral es una potencia , un movimiento hacia y con el mundo desde la sensibilidad desajustada, un saber para vincular dimensiones expandidas de la propia corporalidad (como la performance, la visualidad, la memoria, el video, la palabra, otros cuerpos, etc.). Y es en este enclave corporal se- ~ 5. En una segunda instancia de presentación de esta per- foconferencia en el encuentro de performance TIEMBLA (2022), recuerdo que en un bar una de las personas asistentes me dice: “¿Por qué tanta queja?” Aquellas palabras quedaron resonando en mí, algo no me hacía sentido en ello que de- mandaban. Luego, comprendí con más detalle a qué se refe- ría con ese comentario, el cual se dinamizó con las primeras frases del libro Denuncia. El activismo de la queja frente a la violencia institucional , de la autora Sara Ahmed (2022), quien expresa “Que te oigan como a una persona que se queja es lo mismo que no te oigan. Oír a alguien como si se estuviera quejando es una forma muy efectiva de menospreciar a esa persona. No te hace falta escuchar el contenido de lo que está diciendo si simplemente se está quejando” (p. 9). ropositivo que reside aquello metodológico, para formular reinvenciones y (auto)experimentacio- nes que se gestan en los procesos de creación ar- tística. Así, la conformación sintética de un relato posibilita una práctica del cuerpo y el despliegue de los saberes emergentes del mismo organismo. En ese sentido, las gestualidades que el cuerpo químico despliega, remiten a las múltiples capa- cidades de este, ya no solo al estatuto identitario de lo político del VIH, sino al trayecto de pulsio-

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