Las potencias vitales de las tierras fronterizas

258 Es evidente para el desarrollo de este labo- ratorio la infuencia de Oliveros, en especial su seminal publicación de 1971 “Sonic Meditations” . Un conjunto de 25 ejercicios de carácter medita- tivo que invitan a mantener atención y concien- cia constantes en periodos de tiempo cíclicos o duraderos. De esta manera Oliveros entiende y explica el proceso de forma secular, sin referirse a lo religioso que puede involucrar lo meditativo. Para esto Oliveros establece un marco conceptual en donde la atención (attention) y la conciencia (awareness) son pilares fundamentales del tra- bajo a desarrollar. Defniendo la atención como angosta, puntuda y selectiva. Concerniente a la actividad mental, al mundo de los deseos. En cambio, la conciencia sería ancha, difusa e inclu- siva. Concerniente al cuerpo, al sistema sensorial. Así, en una combinación de estos estados y tra- bajados a través de los ejercicios propuestos se puede acceder a una lectura del mundo interior y exterior de manera concreta y armónica. Subyace en Oliveros la idea de que el sujeto necesita una conexión con su medio ambiente, el ser humano es inherentemente relacional. Es muy interesante revisar la literatura crítica que ha generado la propuesta de Oliveros en distintos autores. Stephen Miles (2008), por ejemplo, hace una excelente descripción de la teoría de la meditación, implícita en Sonic Medi- tations , y de cómo esta llevada a la práctica infuye en nuestro bienestar. Llegando a una importante conclusión, nuestra salud biológica depende de que haya un enganche con el ambiente externo. No es recomendable la introversión absoluta y el retiro de todo estímulo externo. Es precisamente ese juego entre los tres dominios experienciales, el subjetivo, el objetivo (estímulos externos), y el intersubjetivo, lo que hace tan extraordinario a las meditaciones sónicas, desde el plano musical como de meditación. Lo intersubjetivo es de suma importancia, ya que a través de esta experiencia incluida en las actividades se logra hacer un traspaso desde la ab- sorción estética/auditiva a un compromiso social, gracias a esta intersubjetividad que actúa como elemento cohesionador de la experiencia grupal. Además de poner en práctica elementos que ayu- dan a deconstruir ciertas jerarquías que tienen que ver con la barrera entre artista y audiencia. Existe entonces una dimensión social inherente en estas prácticas que luego nos servirá para co- nectar con temas de salud mental. Ahora bien, para poner en discusión y perspectiva histórica estas meditaciones sónicas de Oliveros, Jaiyue Cecilia Wu nos comenta que, [para] 1971 Oliveros compuso una serie de tra- bajos titulada ‘Sonic Meditations’ . A través de este trabajo, provocó una disrupción en la música occidental tradicional al practicar un antiguo concepto filosófico oriental: meditar a través del sonido. Hace más de 2.500 años, meditar a través del sonido se denominaba ‘experimentar Sonic Vedanā’ en la práctica budista (De Silva, 1995). Esta antigua prácti- ca alienta a los practicantes a tratar el sonido tal como es, sin diferenciar entre gustar y dis- gustar, y esta forma de pensar de no dualidad puede implementarse en todos los aspectos de la vida para lograr un vacío del 'no-yo' sin cual- quier apego (Dalai Lama y Berzin, 1997). (Wu, 2020). Es muy importante esta aclaración cul- tural que hace Wu, ya que la tradición tibetana trabaja elementos de EP desde hace milenios, de manera sistemática e incorporados a un corpus religioso-flosófco. Por lo tanto, no se trata de desacreditar el trabajo de Oliveros sino de poner- lo en una perspectiva histórica que trascienda la dicotomía oriente-occidente, y nos permita, a tra- vés del Arte Sonoro, establecer premisas sólidas sobre cuál es el lugar del sonido y la escucha en el siglo XXI. Siglo que estará dominado por la pro-

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=