Las potencias vitales de las tierras fronterizas
25 con la medicina? ¿Cómo traicionar las sujeciones sociales desde una problemática afectiva? ¿Es la píldora un hogar? El acercamiento aquí propuesto forma par- te de refexiones actuales (y quizás provisorias) de un estado de desarrollo y latencia en torno a los vínculos que se han establecido entre la pulsión vi- tal y la medicación , en tanto despliegues visuales, performativos y sensibles que se enuncian desde las píldoras, desde el virus, desde la experiencia seropositiva. De este lugar emerge lo que propon- go llamar cuerpo químico , en las sombras de un hogar que se construye entre píldora-sangre-vi- rus se produce una constelación de derivas his- tóricas, de trayectos afectivos, de modifcaciones rizomática-corporales, de danzas y pulsiones que reverberan hacia una futuridad (Muñoz, 2020), in- sistiendo que el aquí y el ahora se habita desde las carnes virales. El cuerpo químico opera junto con los tecnofármacos (Preciado, 2008) y crea su pro- pia ciencia de la experimentación y conocimiento. ENTREVEROS Y CONTRADICCIONES DE LO QUÍMICO En la erótica del tacto, una aguja me reco- Imagen 2. Fotografía: Nicolás Videla rre la piel buscando un lugar donde entrar, donde penetrar su metálico y puntiagudo agujero succio- nador. Con el roce y el contacto siento su deseo por ingresar, de encontrar aquel registro que han señalado que está ahí, para ir en búsqueda del gen, de la célula, de la información, de la distorsión del cuerpo. La observación microscópica se ha olvida- do del contexto que se observa. La focalización en lo minucioso aísla su territorio, y vuelve a aquella mirada, en un procedimiento de objetivación, se- paración y categorización. La medicina busca en el diagnóstico su propia confrmación instituida de poder biopolítico. Una píldora se sitúa entremedio de mi len- gua, se fragmenta lentamente e ingresa por cada uno de los poros, mucosas, líquidos y paredes ru- gosas de mi sistema digestivo en constante movi- miento. Me imagino los trayectos y recorridos que genera dentro de mi cuerpo como una danza, un desplazamiento, una habitabilidad que se sitúa en la totalidad, y me pregunto ¿dónde habita mi vi- rus?, ¿estará rondado y recorriendo mi cuerpo?, ¿navegando por la sangre?, ¿será la píldora una compañera en esa inmersión, tal como dos nada- doras recorren los océanos?
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