Las potencias vitales de las tierras fronterizas

24 Tomo en mi mano uno de los frascos con pastillas. Lo agito. Genero una sonoridad, una so- naja bioquímica. Rodeo mi cráneo y mi cuerpo, bañándome del sonido emergido. Agito mi frasco. Agito mis frascos. Agito las memorias contenidas en cada una de las pastillas: un umbral de reme- moración. Abro una performance dedicada a to- dxs quienes viven, vivieron y vivirán con VIH, tal como abro el pastillero diariamente para ingerir la píldora. La dimensión química en las corporalida- des contemporáneas es una cuestión inseparable de la vida. Somos cuerpos que se crean, describen y aprecian en lo inmiscuido con las sustancias moleculares, químicas y farmacológicas propias del mercado actual. Un saber encarnado en quie- nes consumimos la triterapia 2 : una, tres, cinco, hasta diez pastillas, o “chubis” 3 , se ingestan dia- riamente para permitir el estatuto de inmunidad y los parámetros controlados sobre la presencia del virus en nuestra sangre. Quienes vivimos con VIH nos volvemos amantes de las píldoras, las que otorgan resultados fsiológicos favorables para los despliegues colectivos e individuales en relación a la vida, el tiempo, la afectividad, la producción y la sexualidad. Preciado (2019) argumentaría que la píldo- ra no es una cuestión propiamente individual, sino es un aparato de vinculación y sujeción social que posibilita encuentros productivos y sexoafectivos en el marco del sistema contemporáneo. El estatu- to inmunológico que propicia el fármaco permite que el cuerpo afectado por el virus sea mantenido bajo control, demanera que este cuerpo patológico y medicado pueda continuar en su potencia pro- ductiva y relacional. Las enfermedades se curan con píldoras (o a lo menos sus síntomas). La cura del VIH no exis- te aún, pero las pastillas retrovirales posibilitan una condición crónica de pseudo-inexistencia del virus, así la inmunidad y la sanidad estarían al al- cance de la mano. Preciado (2019) explicita que “la relación con el fármaco es una relación libre, pero el fármaco entra a formar parte de una estructura más compleja de sujeción social” (p. 157). La enfer- medad confgura su propio sentido de valoración en tanto síntoma y sanación para instalar-se en un tejido de relacionamiento y vínculo social. La deseada sanidad y la indeseable enfermedad esta- blecen un binario del que no nos podemos zafar, pero sí problematizar. Quisiera pensar en aquella libertad simbólica/retórica, en nuestra relación con la píldora como una relación desajustada que moviliza a un desborde sobre las tradicionales con- diciones sociales del estar y ser cuerpo patológico. ¿De quémanera lo químico en nuestras cor- poralidades ha posibilitado un reposicionamiento de los discursos seropositivos en la actualidad? ¿En qué medida el cuerpo, el lugar de enunciación y las sensibilidades virales han sido reconfgurados ~ 1. Este artículo confgura un cruce experiencial y teórico sobre la perfoconferencia realizada el 30 de agosto del 2022 en el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Chile, en el marco del encuentro Las Potencias Vitales de las Tierras Fronterizas , organizado por la Dirección de Creación Artística e Investigación y el Centro Interdisciplinario de Estudios en Filosofía, Artes y Humanidades de la Facultad de Artes-Universidad de Chile. A través de este documento multimedial se pretende extender el registro de aquella expe- riencia en donde se cruza la lectura de ponencia, la danza, lo audiovisual, la sonoridad y la performance. Siendo conscien- te de que ciertas dimensiones son inabarcables dentro de este formato, me aventuro a plasmar desde diversos ámbitos cru- zados aquellos gestos que formaron parte de la exposición. 2. La triterapia es el nombre popular con el que se conoce al combinado químico de píldoras antirretrovirales que corres- ponden al tratamiento del VIH. Se le conoce de esta manera porque son tres pastillas las que se consumen diariamente, los cuales incluyen fármacos de la familia de los inhibidores de la transcriptasa inversa, o, de la familia de inhibidores de la proteasa. Estos fármacos afectan el proceso de réplica del virus en las células del sistema inmunológico: linfocitos CD4. 3. Chubis ha sido la denominación coloquial chilena emergida de las poblaciones que vivimos con VIH en referencia a los colores de cada una de las píldoras, en semejanza a los dulces de chocolate homónimos.

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