Las potencias vitales de las tierras fronterizas
237 propone? Por otra parte, los ejercicios hablados proponen una línea más psicológica o teatral hacia el problema de la próxima: ¿es el susurro siempre signo de secreto o de cercanía? Quizás los ejer- cicios pueden ser, más que una enciclopedia de los usos del susurro, una contraposición a esa idea de la no voz, ya que es pura fertilidad en realidad, y así lo constatamos en el laboratorio de distintas maneras. ¿Será que para ciertos usos, une lleva a cabo diversas especies de hibridaciones del susurro? En algunos casos hay ciertos puentes técnicos con otros recursos vocales, por ejemplo con el mur- mullo, que para algunos usos, pueden estar cerca, aunque este sí necesita fonación. Pueden haber incluso variaciones del susurro más hacia una voz de garganta, en que todavía hay fonación, pero de- fciente. El susurro tiene una cualidad particular en relación a otras formas de voz no hablada y no cantada que es esta maleabilidad, esta capacidad de ser un poco una sombra que sigue a otra cosa, aportar textura sin cambiar el tono. Por otro lado, el laboratorio y este ejercicio de escritura colectiva nos permitieron comenzar una refexión respecto a otras dimensiones del susurro. Al repasar los audios comenzamos a pen- sar las maneras en que está presente en nuestras vidas cotidianas, ¿lo usamos siempre de manera consciente? ¿cómo nos susurramos con diferen- tes personas? ¿En qué situaciones? ¿Cómo varía de acuerdo al cuerpo, la memoria y a la historia de quién susurra? ¿Cómo son nuestras experiencias de escucha? Casi como una etnografía del susurro. Susurrar no se trata sólo del susurro en sí mismo, sino que al igual que todos nuestros afec- tos corporales, es siempre multisensorial. Como lo plantea Nina Sun Eidsheim (2015) para el sonido en general, el susurro no es sólo un fenómeno so- noro (sólo del oído), sino que implica también una dimensión táctil, afectiva, espacial y un aprendi- zaje corporal específco para susurrar y escuchar el susurro de alguien más. Hacernos conscientes de esto, es lo que abre un abanico de posibilidades de experimentación estética desde la performance del susurro, la cual puede darse sin siquiera inter- venir el susurro en sí mismo. Más bien nos pregun- tamos, como posible proyección de esta discusión, por un susurro mediado por objetos, o por el su- surro a través y en relación con objetos, afectado por objetos de forma ya sea concreta o metafórica. Pero también por el análogo del susurro en los so- nidos, ya sea de instrumentos convencionales o en el sentido amplio del mundo sonoro. ¿Qué instru- mentos pueden susurrar y qué cambios produce dicho modo en su percepción convencional? ¿Qué instrumentos no pueden susurrar o pensábamos que no podían? ¿Qué relaciones podemos pensar entre el susurro y el mundo natural y los paisajes sonoros? Son preguntas todavía muy amplias, pero que apuntan a engrosar lo que podemos llegar a imaginar en torno a esta voz a medias que nos da nuestra boca. De la gran dispersión de asuntos que plan- teamos, creemos que el más transversal es el de la tensión dialógica entre presencia y ausencia que se da en el susurro. ¿Qué es una voz? ¿Qué es la no- voz? El susurro defnido como una ausencia, una no-voz, un fantasma, es una defnición que surge de una negación que no termina de hacer pleno sentido. Si bien es una voz no-fonada, soporta el habla y la simbolización. Por ello quisimos dar lu- gar en este texto a los ejercicios del laboratorio que permitieron replantear el lugar del susurro, ya no desde una ausencia, sino de una forma positiva, el susurro como pura proposición y fuerza creadora, como potencia y terreno fértil.
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