Las potencias vitales de las tierras fronterizas
234 (Escuchar Preguntas y nuevamente La gata bajo la lluvia) . Fales nos recuerda que esta sinergia en- tre la voz y el instrumento, existe solamente en la mente del auditor y que no está en la señal acústi- ca. Es preciso también querer escuchar, entrenar- se en ello, para permitirle a nuestra percepción que la ilusión suceda. De pronto somos nosotros como escuchas quienes esperamos o deseamos escuchar una melodía en donde no la hay, al mis- mo tiempo de transmitirle el sentido modulatorio de nuestras vocales a sonidos que no los tienen. EL SUSURRO NO SE TRATA SÓLO DE SUSURRAR - REFLEXIONES CORPORALES EN TORNO AL SUSURRO Cuando no hay amplifcación electrónica ni análoga, y lo único que media entre dos per- sonas susurrándose es el espacio, se despliega toda una disposición corporal que da un lugar al susurro y su mensaje -verbal o no-. Dado que es una voz no fonada, hay una quietud que mantiene en tensión a los cuerpos y que busca interrumpir lo menos posible la sonoridad de lo que está por decirse; por otra parte, se da proximidad entre los cuerpos, en detalle la cercanía de una boca con una oreja, ambas zonas muy sensibles del cuerpo. Además de la kinésica y la proxémica, el susurro es también una experiencia táctil, al ser una voz no-fonada, implica mucho aire, una fuerte exha- lación que desemboca en la sensibilidad del oído a este sonido, y al tacto del aire. La atención y tensión que a veces se crea en un susurro puede producir una atmósfera afectiva diferente, quizás más íntima. ¿Es lo mismo susurrarse mirándose a los ojos? ¿mirándose de frente? ¿Tomando entre las propias manos la oreja del otro? ~ 3. Distintos casos de Inanga Susurrado se pueden apreciar en los siguientes enlaces: https://www.youtube.com/watch?v=r9YSVy4C_j0 https://www.youtube.com/watch?v=MHVNx_7WIgA https://www.youtube.com/watch?v=0nsjV8R7VXs Durante el taller, tras tener que dividirnos en pare- jas y buscar la manera de llevar a cabo el ejercicio, mi compañere y yo conversábamos sobre qué ha- cer, dialogábamos en torno al secreto, hasta que en un momento me acerqué a elle y le susurré un sue- ño al oído. Sentí que en ese momento se desanu- dó esta tensión rara entre personas que recién se están conociendo, y pudimos ponernos de acuerdo de una manera mucho más fuida respecto al ejer- cicio, el susurro nos acercó en ese momento. (Escuchar Sueño de Consuelo) . Decidi- mos abordar la yuxtaposición desde otro lugar, dislocando otros elementos en torno a experien- cias previas que por lo menos yo tenía respecto al susurro. De partida decidimos usar el espacio y posicionarnos une lejos de le otre, alterando esa proximidad. Después jugamos con la yuxtaposi- ción tímbrica pero entre el susurro y el grito, así la fonación llevaba a un esfuerzo corporal particular. Por otra parte, jugamos con otra dimen- sión del susurro que salió varias veces en la con- versación: el secreto. El ejercicio consistió en mi compañere y yo contando al mismo tiempo un secreto, un sueño que tuve hace años, y con eso lo que hicimos fue yuxtaponer no sólo nuestras vo- ces, sino actitudes corporales muy disímiles en- tre sí para relatar el mismo sueño. Mi compañere se subió a una silla a gritar a viva voz un sueño muy importante para mí. Al hacerlo estaba ergui- do, usó mucho sus manos y todo su cuerpo para gesticular; mientras que yo estaba muy quieta al lado de un micrófono, con todo mi cuerpo encor- vado hacia el micrófono para poder colocar la voz como quería que sonara, y susurraba el sueño con malicia, sintiendo el micrófono cerca de mi boca. Esto daba una sensación de absurdo divertida, por el hecho de gritar un secreto, y el contraste entre ambas cosas. En la escucha en vivo del ejercicio hubo un hallazgo: la reverberación de la voz gritada en la sala abriendo otra dimensión del susurro, el es- pacio, dónde nos susurramos, y cómo afecta el
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