Las potencias vitales de las tierras fronterizas

217 extendiéndola de manera generativa (Haraway, 2019, p. 99). Esta autora, a partir de la difracción ópti- ca, usa este término como metáfora sustitutiva de las nociones de refexión (refejo de lo mismo) o de refracción (refejo desplazado de lo mismo) para favorecer una epistemología crítica desde la dinámica de las interferencias (infuida por el principio de incertidumbre de la física cuántica). El término difracción le permite una compren- sión de lo diferente y procesual por sobre la iden- tidad, la unicidad o las categorías fjas, así como del ensamblaje entre el observador, la observa- ción y lo observado. Para ella, un patrón difrac- tivo no mapea donde aparecen las diferencias, sino donde aparecen sus efectos. Por su parte, Barad continúa con la metáfora desde su “realis- mo agencial”, entendiendo el patrón difractivo como un patrón de diferencia que produce dife- rencia, es decir, que produce efectos entrelazados (ensamblaje) y que, como tal, es el constituyen- te fundamental del mundo. De esta manera, usa el concepto como herramienta de análisis para atender y responder a los efectos de la diferen- cia, favoreciendo una epistemología performativa antes que representacionista: esto es, una atenta a la materialización de diferencias en el ensam- blaje, de cuyas intra-acciones emergen los objetos y sujetos, en vez de una anclada en las homolo- gías de ellos (mímesis) como entes preexistentes al contacto (Barad, 2007, pp. 72-91). Apoyada en estas ideas, Van der Tuin considera la difracción como una metodología que permite “capturar la temporalidad y la subjetividad en el trabajo so- bre prácticas de saber en el ser” (la siempre/ya afectada cartografía del materialismo feminista); por ejemplo, potenciar y analizar una “escritura y lectura no representacionista”, como la del “des- plazamiento del sujeto de Chawaf (la escritora estudiada) hacia una lingüística corpórea, y, por lo tanto, activa” (Van der Tuin, 2014; el paréntesis es nuestro). Por ende, para Araiza, una lectura di- fractiva propondría “leer teorías y textos aparen- temente diversos leyendo sus ideas y abordando sus diferencias pero siempre prestando atención a los elementos que se entrecruzan y entrelazan” (Araiza, 2020, p. 159). Imagen 1. Grupo de participantes realizando un ejercicio vocal en el laboratorio. Sala CECAII, Facultad de Artes, Universidad de Chile (Santiago, 2022).

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=