Las potencias vitales de las tierras fronterizas
194 El laboratorio se llevó a cabo en dos etapas: La primera consistió en la exposición y comenta- rios de material audiovisual y escritos breves sobre los contenidos propuestos, así como de material que las y los asistentes aportaron para la actividad. En la segunda etapa se invitó a las/los participan- tes a proyectar un jardín o intervención, por medio de dibujos y descripciones, que sea factible de rea- lizar en sus respectivos barrios, donde se pongan en juego los temas planteados en la primera etapa. Los proyectos se comentaron por el grupo. Se creó un perfl en Instagram donde se publicaron imáge- nes tanto de los proyectos como de las intervencio- nes que llevaron a cabo. Dentro de la tradición de las bellas artes, la jardinería y el paisajismo ocuparon un lugar importante de las refexiones en torno a la es- tética, lo bello y el genio. En dicha tradición, la naturaleza es concebida como un elemento a contemplar, instalado en un afuera que parece no involucrarnos a nosotros. Explorar esta con- templación “desinteresada” de la naturaleza, se- gún la flosofía del siglo XVIII, y sus implicancias en la crisis actual, es parte de las refexiones que me interesaron desarrollar. En el laboratorio se comentaron tres expe- riencias de jardines en Santiago de Chile. Los dos primeros surgieron simultáneamente como con- secuencia del estallido social de 2019. En primer lugar, el “Jardín de la resistencia” , un jardín colec- tivo donde se cultivaron y reprodujeron especies comestibles y nativas, que creció en el espacio de la antigua entrada a la Estación Baquedano, por iniciativa de cabildos y agrupaciones del barrio. Surgió como lugar de memoria, visualización de urgencias y demandas ambientales y recordatorio de nuestra imbricación con la naturaleza. En se- gundo lugar, el jardín de Cristian Warnken, al que el autor alude en una serie de cartas abiertas que escribe en oposición a la revuelta. Dicho jardín es evocado en las cartas como un lugar de refugio y aislamiento, donde aparece una naturaleza delei- tosa y amable, como una frontera donde abstraer- se de los acontecimientos y urgencias sociales. En tercer lugar, comentamos la instalación expuesta en el Museo de Arte Contemporáneo, “Reflex. Un jardín y otras cosas que atesorar” (2018) de la ar- tista chilena Angie Saiz, donde se expuso un con- junto de ruinas, tierra y otros elementos, donde a momentos parece crecer un jardín o bien un jardín muriendo entre ruinas.
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