Las potencias vitales de las tierras fronterizas
160 Más allá del movimiento modernista y su propuesta antropofágica, la apropiación es una operación común en el campo del arte que puede o no encuadrarse en lo que William defne como apropiación cultural. Su refexión aporta un ele- mento clave para no resbalar en un abordaje in- genuo y vampiresco de las prácticas artísticas de apropiación: la necesidad de una postura crítica permanente sobre nuestro lugar de enunciación y las relaciones y/o jerarquías socio-culturales-his- tóricas-políticas que nos vinculan con quien/lo que es apropiado-devorado . Se trata menos de un juzgamiento moral sobre las prácticas de apropiación en el campo ar- tístico, que de una llamada de atención sobre la ne- cesidad de mantener una postura crítica de forma situada en su realización. Al contrario, corremos el riesgo de aumentar la precariedad y desigualdad en el campo en sus diversas dimensiones. No obstante, hay nociones utilizadas en los procesos artísticos que colaboran en una mejor defnición del abordaje y que permiten diferentes construcciones éticas en las prácticas de apropia- ción como la cita , la reconstrucción, el sampleo , las obras derivadas , la traducción , etc. Con respecto a las “prácticas antropofá- gicas para la creación” realizadas con Preludio , identifco que logramos transitar la apropiación en la activación de los documentos de forma crítica gracias a una constante refexión, entramada por conversaciones entre nosotres y con autoras que abordan esta problemática en el campo del arte. Siendo así, no considero que se haya invisibiliza- do el trabajo de Vera Sala en ningún momento, al contrario, se lo da a conocer todo el tiempo. Sin embargo, en el marco institucional académico, un título doctoral –obtenido mediante la investiga- ción sobre su trabajo– podría propiciarme un con- trato laboral con mejores condiciones frente a ella, considerando que en este campo se valora más un título de posgrado que una carrera artística de casi 40 años. Este es un ejemplo posible de desigualdad que presenta un caso en donde las singularidades de la tierra fronteriza de la investigación en artes no son reconocidas. Un escenario hipotético que atraviesa el cuestionamiento sobre la relación in- vestigadore y "objeto" de estudio siempre presente en las investigaciones académicas. Con respecto a esto, he observado también en el trabajo con Preludio , un abordaje instrumen- tal de la práctica artística para la investigación doctoral. Y si bien puedo identifcar los aportes de dicho abordaje, el mayor de ellos ha sido com- prender su limitación y diferencia con el proceso antropofágico. Para entender dicha diferenciación, el en- cuentro con Suely Rolnik y sus escritos sobre la antropofagia han sido cruciales. Con Rolnik (2021) comprendí que al devorar el otre, al dejarle entrar, no tenemos control sobre sus efectos en nosotres, sobre las alteraciones constitutivas que traerán, ni sobre los tiempos en que ocurrirán. El proceso an- tropofágico en esta investigación, se presenta así, como algo más amplio que las prácticas del pro- yecto de Preludio , y, por lo tanto, más difícil de ser instrumentalizado. Según la autora, existen dos vías de apre- hensión del otre: la percepción del otre como for- ma de la expresión vital y la aprehensión del otre como fuerza. Estas vías son irreductiblemente dis- tintas en su lógica y temporalidad a la vez que indi- sociables. La interferencia mutua y continua entre ellas genera la tensión que confgura la fuerza mo- tora de los procesos de subjetivación. En palabras de Rolnik: La percepción del otro nos trae su existen- cia formal: un modo de expresión sobre el cual proyectamos un sentido, a partir de su asociación con representaciones, sean ellas palabras, imágenes, etc., que componen la cartografía sociocultural que compartimos con este otro. Ya el afecto trae para nuestra subjetividad-cuerpo la presencia viva del otro. Es por este afecto de vitalidad que evaluamos si el otro en cuestión produce un efecto de
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