Las potencias vitales de las tierras fronterizas
152 de estar siempre entre el saber y el no saber. Si in- sistimos en la no separación entre sujeto y objeto de estudios, asumimos que los atravesamientos y experiencias en todes los campos de la vida —in- cluso la academia— nos co-forma y nos re-hace a cada momento. ¿Cómo garantizar entonces los sa- beres y conocimientos desarrollados en el campo académico, si lxs sujetxs que lo construyen están asumiendo sus oscilaciones, dudas, inclinaciones, pasiones y mutaciones, es decir, si están dis-pla- zándose de su “autonomía” vertical, segura y due- ña de sí? Tiendo a creer que no lo garantizaremos y de esto se trata. La garantía, así como la efcacia y la comprobación euro-científca, responden a la lógica neoliberal, colonial y patriarcal, en que unx —siendo autónomo y propietario de sí— tiene el poder y la propiedad de su conocimiento de tal modo, que podría garantizar su efcacia y los re- sultados previsibles (de hecho, la previsibilidad es otra característica exigida a este saber producido por este sujeto “autónomo”, donde lo imprevisible y desconocido no son aceptados). Y si bien, la crítica a este modelo académi- co-científco no es nada nuevo, cabe aquí insistir y apostar en la re-invención de prácticas y modos de ser-estar-hacer en la investigación, que nos permita asumir y mantenernos en el malestar ge- nerado, cuando intentamos dis-plazarnos de esta concepción autónoma de nuestrxs sujetxs y, por consecuencia, de nuestras investigaciones (es de- cir, aquí, insistir en sostenernos en el prefjo -dis- como este incómodo desplazamiento de nuestras propias seguridades, construidas en esta ilusión de autonomía) 6 . Desde esta experiencia con mi propia in- vestigación, propongo entonces que podamos ejer- citar el dis-plazarnos de nuestra autonomía si de- seamos asumir y habitar las fronteras y tensiones entre los campos de la práctica y la teoría, la aca- demia y la práctica artística. Una investigación que pueda proponerse como “dis.autónoma” en cuanto que asume la inclinación como postura oblicua y deseante frente al trabajo; que interrumpe los au- tomatismos que nos devuelven a la falsa seguridad de ser dueñx del conocimiento y saber; que asu- me su co-formación y deja rehacerse con les otres que atraviesan nuestros procesos de búsqueda; que habita su interdependencia y su desconocerse a sí mismo; en donde las singularidades y diferencias confuyen y dialogan en perspectivas situadas y no universalizantes. Si bien podría sonar abstracto este posible ejercicio dis.autónomo a la investigación en artes, es necesario recordar que, tratándose justamente de una conceptáfora, la dis.autonomía convoca a prácticas regulares, constantes, cotidianas y en to- dos los campos en que actuamos: ¿qué posturas es- tamos asumiendo en cada uno de estos contextos? Además, quizá, el ejercicio dis.autónomo constan- te en las investigaciones en artes puede abrir espa- cios, irrumpir en las perspectivas hegemónicas en la academia, y forzar otras posturas en las materia- lidades que construyen estas fronteras, como son los parámetros de evaluación y califcación. ~ 6. Sobre el trabajo con este prefjo, -dis -, y su relación con el incómodo y el nudo, abordaré en el segundo trabajo de esta trilogía al hablar de prácticas concretas para este sostener del malestar.
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