Las potencias vitales de las tierras fronterizas
149 cepto como multiplicidad propuesto por Deleuze y Guattari, sin desvincularme de la potencia fc- cional de la metáfora como desestabilizadora de conceptos cristalizados. La conceptáfora surge como un término imaginativo —situado y con- textualizado en mi práctica— para pensar en la potencia de la confuencia y tensión entre ambos términos: concepto y metáfora. En este sentido, entender la dis.autonomía como una “conceptá- fora” abría un espacio de deslizamiento y experi- mentación, en donde poder hacer-escribir desde y con mis prácticas. El término me aparecía como una poten- cia que activaba y mantenía el deslizamiento hú- medo entre concepto y metáfora, pero principal- mente estimulando a la práctica, ya que proponía un movimiento a partir del desplazamiento con- vocado por el prefjo -dis- en su propio nombre. La conceptáfora enmarcaba el campo práctico que deseaba movilizar, cargando en su propia for- mación, la intencionalidad de ser un entre activo. Es decir, cargando el deseo de plasmarse en la transformación práctica de la acción, gestos, len- guajes, en el plan de la vida misma en sus distin- tos ámbitos y prácticas, buscando la potencia de restitución, o activación, del des-equilibrio como modo de estar/ser en el mundo. De modo general, una conceptáfora busca establecer un campo imaginativo para compren- der, observar y atravesar la práctica, desestabi- lizando las formas clausuradas y dando lugar a la potencia de las fuerzas, con fnes prácticos de transformación ética de nuestro estar/ser con/ en el mundo. Podríamos plantear entonces que, más allá de enmarcar nuestras prácticas artísti- cas en conceptos cristalizados —forzando expli- caciones o justifcaciones en lo que hacemos— o de crear solamente metáforas comparativas —co- rriendo el riesgo de una abstracción que no co- munica o afecta al otre— quizá el ejercicio de la investigación en artes puede consistir en habitar, deliberadamente, la tensión y el desplazamiento constante entre conceptos y metáforas. Entender la conceptáfora como un ejercicio de la investiga- ción, como un movimiento continuo y no lineal entre una metáfora excitante y la materialización de un concepto, que nunca acaba de formarse y está siempre rehaciéndose. Habitar este espacio borroso e inestable de la conceptáfora, lo que per- mitió, en mi caso, fue justamente mantener una actualización constante en-con mi práctica ar- tística y la escritura de una tesis 5 , una tensión y movimiento que además seguía me instigando a la práctica y a mi propio desplazamiento. DIS.AUTONOMÍA El prefjo <dis>, en el latín, denota nega- ción, contrariedad, separación, diferenciación, etc, sugiriendo en el caso de la conceptáfora dis. autonomía, un desplazamiento a su componente agregado <autonomía>, ofreciendo la posibilidad de re-pensar la relación con respecto a esta. Vladimir Safatle en su texto “To be the ow- ner of my own person: toward a concept of freedom as heteronomy without servitude” (2017), critica la concepción de una democracia basada en la idea de sujetos libres en cuanto autónomos, y propo- ne una revisión a los presupuestos metafísicos de esta, entendiendo la libertad no como autonomía sino como una <<heteronomía sin servidumbre>>. El autor puntúa que la idea de autonomía moder- na sigue confgurada como la capacidad de darse a sí mismo su propia ley, es decir, un campo de au- to-legislación y autodeterminación. Esta noción de auto-legislación presupone conceptos de universa- lidad e incondicionalidad, pero requiere también de dispositivos disciplinares que formen sujetos de derechos. Por ello, plantea que es necesario desha- cerse de esa idea de autopertenecimiento, princi- ~ 5. Sobre la escritura de la tesis específcamente, sus dis-loca- mientos y formas de materializar estas tensiones del lenguaje y de los campos artísticos-académicos, me concentraré en el tercer texto de esta trilogía (en proceso).
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