Las potencias vitales de las tierras fronterizas

138 gestión se ralentiza. Es cuando liberamos adrenali- na y los vasos sanguíneos se dilatan para habilitar el fujo sanguíneo y la entrega de oxígeno. Quisiera pensar que la palabra GORDA no es un insulto. Que el placer de la ingesta es feminis- ta. Que revelar lo que soy me hace pasar al bando de los disidentes y que eso, post-estallido y mayo feminista es cool. Pero siento mucha vergüenza. En este mismo instante la tierra me está tragando. Y con lo que me gusta tragar, que la tierra me tra- gue es irónico, por no decir mordaz. Hoy paso a ser parte de la bandera violeta. Un ícono del orgullo gordo. Soy parte de la comu- nidad LGBTIQ+ y no quiero. La comunidad L-G: G de Gorda – B - T: T de grasa trans IQ+. Más. Es que nunca he tenido un orgasmo. Y no puedo. No quie- ro ser parte de las minorías que tanto defendí. No quiero ser parte de una minoría que es mayoría. Me gané el premio gordo. Soy Luz. Soy Gorda. Soy muy gorda. Soy extremadamente gorda. Y me creo bailarina. No quepo en ninguna parte. Me llaman Luz. Hágase la luz. Y la luz se hizo. La vergüenza no tiene sellos de advertencia. Prendan la luz de sala. Se acabó la función.

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