Las potencias vitales de las tierras fronterizas

137 ANEXO Relato auto-etnográfico de Luz Condeza Escenificado en perfo-conferencia Museo de Arte Contemporáneo, 1 de septiembre de 2022 Luz Me llamo Luz. Soy bailarina. Soy bailarina y soy mamá. Tengo dos hijos. Un niño y una niña. Sí. Tengo la parejita. Soy bailarina y soy trabajólica. Amamanté a cada uno de mis hijos durante un año. Pasé dos años de mi vida amamantando. Dos años enteros dando pechuga, a pesar de la danza, de las grietas en los pezones, a pesar de los ensayos, de las masti- tis, de los teatros fríos, a pesar de las candidiasis en las mamas, de los plies y relevés, a pesar de la falta de sexo y de la depresión post-parto. Conozco los benefcios de la lactancia ma- terna. Es tan lindo ser mamá. Tiene buena prensa. Soy una madre abnegada. Me llamo Luz, soy una madre abnegada y también soy bailarina y tam- bién soy trabajólica. Luz. Me llamo Luz y soy mamá, mamá muy abnegada, sumamente abnegada y me gusta leer, ir al cine y bañarme en el mar frío del pací- fco. Me gusta viajar sola. Es mi placer culpable. Soy capaz de estar en silencio varios días. No ne- cesito hablar. No necesito a nadie. Ni siquiera al público. Quizás por eso bailo. Me llamo Luz, soy bailarina y quizás es por eso. Porque me llamo Luz camino a pata pelada al sur del sur abrazando los árboles. Inhalo el olor del canelo y la lenga hasta alcanzar la asfxia. Vivo en un espacio sin tiempo, donde la única tarea es contemplar el asombro. Habito un mundo inefa- ble, que no puede decirse, que no puede contarse, que cuando creo que por fn lo atrapé se me esca- pa. Algunos lo llaman danza. Me gustan los baños de tina, con la luz –me llamo Luz– apagada. Me gustan los baños de tina con la luz apagada y con sal de mar, pero esa sal gruesa, no la de cocina. La sal marina, la del pa- cífco, la que se seca al sol. A la luz del sol. Me llamo Luz. Cuando estoy sola –casi nunca– me meto en la cama pilucha con un tarro de Nutella y me lo como a cucharadas. Hago el amor con la Nu- tella. Hago el amor con la luz apagada. Hago el amor, apago la luz, hago la luz y hágase la luz. Me llamo Luz. Me pareció fundamental, fundacional, y furtivo hoy, primero de septiembre, traer esto a la luz. Me gustaría saber si alguien ha estado al- guna vez en una salida del closet. Hoy voy a salir del closet. Les advierto. Por si alguien quiere irse. Puedo pedir que prendan la luz, y así pueden salir todos los que no quieran ver. Me llamo Luz, y voy a salir del closet. ¿Han visto alguna vez un closet con venta- nas? Los closets no tienen luz. Los closets son os- curos, ininteligibles, turbios, ambiguos, crípticos. Hoy voy a salir del closet en serio. Y no quiero. Prefero vivir sin luz, dentro de un closet, porque prefero vivir sin vergüenza. Se supone que hoy tengo que salir del closet. Me lo propuse. Viví 50 años para poder hacerlo. Me llamo Luz. Soy bailarina. Me llamo luz. Soy bailarina Y soy gorda. No hay bailarinas gordas. No hay, no exis- ten, no hay un solo ejemplo en toda la faz de la es- cena de una bailarina gorda. Dime si has visto una bailarina gorda. Sientomucha vergüenza. No estoy diciendo nada de lo que no se hayan dado cuenta. Pero nunca sentí tanto pudor. Debo estar sonrroja- da. Es cuando se acelera la respiración y el ritmo del corazón aumenta, las pupilas se dilatan y la di-

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