Las potencias vitales de las tierras fronterizas
121 decisión de traducción, vuelve varias veces sobre ella, ya para justifcarla, ya para acotarla, como si un problema insoluble le penara entre manos, como si el término wanka no acabara de ajustarse o concordar con el término tragedia . La primera vez es escueto y terminante, pues según él, pese a que no hay rigurosamente hablando equivalen- cia entre wanka y tragedia , no hay alternativa, no cabe otra forma de traducción: “ Tragedia no es un equivalente exacto de wanka , pero sí el más aproximado y no cabe otra forma de traducción”. Después de declaración tan perentoria, ¿a qué volver sobre lo mismo? Pero luego, sólo algunos párrafos más adelante, el escritor cochabambino se siente obligado a explicarse su decisión y a la vez a reenviar a un sentido más amplio (no sólo teatral) de tragedia, esto es, a un cierto “acento” de fatalidad como tono general en obra: “ Atau wa- llpaj p’uchukakuyninpa wankan , cuya traducción más aproximada debe ser: Tragedia del fin de Atau Wállpa , en razón de que en castellano falta un tér- mino equivalente para wanka y el menos inexacto es tragedia . Además, el acento general de la obra hace que esta se identifque de manera indudable con la tragedia”. Y un poco más adelante, como si con lo dicho fuera aún insufciente, o no quedara él mismo convencido, Lara vuelve a responder a sus propias como ajenas objeciones; la obra no es en realidad una tragedia propiamente tal, en sen- tido literario o de género literario, y si lo es lo es sólo en apariencia , pero igual, sostiene Lara, pue- de traducirse por “tragedia” a causa del “conteni- do” o “tema” que la anima, esto es, el término fatal de la vida de un personaje noble. Así, dice y dícese Lara una tercera vez: el Atau Wallpaj p’uchukaku- yninpa wankan “no es una tragedia al estilo occi- dental, ya que los quechuas, en su teatro, no lle- garon a la concepción precisa de ese género [sic]. El contenido trágico que hay en él y que le presta apariencia de tragedia es simple consecuencia del tema, que implica lamuerte de Atahualpa y la súbita destrucción del imperio incaico. Esta circunstancia infuye para que, en el caso de esta obra, el título que reza ‘Atau Wallpaj p’uchukakuyninpa wankan’ pueda ser traducido como Tragedia del fin de Atau Wállpa ” (subrayo). 6 Si hay tragedia en los Andes prehispánicos —pu- diéramos concluir provisoriamente con Lara—, esta fuera tragedia en traducción y, aún más, en traducción de lo aparente. Lo mismo pudiéramos decir de la literatura: no habrá habido literatura en los Andes prehispánicos salvo en traducción, y traducción nomás de lo aparente: lo que (se) muestra. La frontera de la literatura (occidental), tal tradición de apropiación y desapropiación textual, aun abierta en sus envíos, encuentra en los Andes, y singularmente en el Atau Wallpaj p’uchukakuyninpa wankan , un mojón fronteri- zo señero. El Atau Wallpaj p’uchukakuyninpa wankan , y con esto llegamos por ahora a término: obra comparable (sólo en tanto incomparable) con el Rabinal Achí maya quiché y con el Poema del Mio Cid de este romance — romance migrante, lengua frontera, lengua con lengua, dentro y fuera. ~ 6. La frontera como término viene también en el Atau Wallpaj p’uchukakuyninpa wankan al término de la obra, escena fnal: escena de yapa y a la vez manifesta escena europea (transcurre en Barcelona). Cf. también Historia y drama ritual en los Andes bolivianos (siglos XVI-XX), de Margot Beyersdorf, Plural, La Paz, 2003, donde se sigue en detalle los muy diversos avatares dramáticos de la muerte de Atahualpa en el área surandina y, de paso, vuelve inverosímil la médula de la hipótesis de César Itier en cuanto a que el dicho wanka fuera invención de punta a cabo de Jesús Lara (C. Itier, ¿Visión de los vencidos o falsificación? / Datación y autoría de la Tragedia de la muerte de Atahuallpa , in Boletín IFEA, Lima, 2000).
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