Las potencias vitales de las tierras fronterizas
109 Agradezco, fnalmente, al desierto, por de- jarme caminarlo con el anhelo. Con el anhelo y nada más. la investigadora mira hacia arriba buscando el millar de estrellas, pero el cielo ha aclarado lo suficiente como para no encontrarlas. eso no la desanima, sabe que igual se entretienen lle- vando el registro de sus pasos, confirma que “sola” no es una palabra que la describa ahora ni nunca. en el desierto que apenas se baña de sol no se escucha ni el aullido del viento, como si el sonido aún siguiera durmiendo y el movimiento siguiera en cama. el exceso de nada se hace presente, y en contraste, su en- tusiasmo se siente estruendoso y vibrátil. en ese desierto que parece no tener fin lo único que se mueve son los pies de la mujer que lo cruza y los pies de las Preguntas que en algún lugar remoto empiezan a danzar en la cabeza de otra investigadora. “Este es un performance sobre cómo 27.833.611-5 reclama su derecho a ejercer desde la curiosidad y desde la ficción de un desierto que moviliza su cuerpo hacia abajo sin deberle a nadie, incluso a ella misma, ninguna explicación. Esta es una pieza sobre cómo el anhelo desplaza su inves- tigación artística… mi investigación artística a otra parte. Hacia abajo, a otra parte, a otra parte donde el desierto, el deseo y el desmadre sean más que su- ficiente, ¡más que demasiado! Allí donde enunciar- los sea un acto de dignidad. ¡Donde nombrar las fantasías sea un acto de dignidad!, una forma de comprometerse, de dar la cara y hacerse cargo; allí donde sean un precipicio al cual lanzarse en estos tiempos tan raros en que el placer se fiscaliza; allí donde sean el mapa del único país en que en ver- dad se vive y al que en verdad se migra”. Un par de meses han pasado ya desde que yo les conté esa historia, ¿se acuerdan? La historia de cómo y por qué llegué hasta aquí.
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