Catografía lingüistica. Un abordaje desde y hacia la interdisciplinadieradad
C I E N C I A S S O C I A L E S Y L E N G U A J E 95 como contra la acción de grupos minoritarios que realizaron saqueos y destrucción en diversas ciudades (González y Morán, 2020). A pesar de ello —o quizás debido a la preocupación generada—, surgió una propuesta de solución política constitucional, reflejado en el Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución, firmado el 15 de noviembre de 2019 por representantes de diversos actores del espectro político en el Congreso. Este acuerdo, en reacción a la magnitud de las protestas y la crisis de gobernabilidad, estableció un camino hacia una nueva constitución —en reemplazo de la impuesta por Pinochet en 1980— respaldado ampliamente en el plebiscito de 2020. Así, se abrió un proceso que contemplaba la elección de una convención constituyente, la redacción de una nueva Carta Magna y su eventual ratificación (Palacios Sanabria y Soto, 2022). Sin embargo, y en paralelo al acuerdo alcanzado, los sectores más conservadores del país empezaron a construir un discurso político, ampliamente legitimado y multiplicado por los medios de comunicación masivos, que desafiaba las propuestas de cambio encarnadas en el proceso constituyente y que se basaba en la explotación del miedo y en la ansiedad en torno a las manifestaciones de violencia en las calles y a la propia conflictividad en el ámbito político. En otras palabras, en vez de interpretar el conflicto social y político como algo legítimo en el contexto de una demanda por justicia social y por cambios estructurales, se instaló la idea de que dicha conflictividad era en sí misma una amenaza para la convivencia democrática, necesitando el inmediato repudio hacia dichos sectores y sus propuestas, y una pronta restauración del orden. Es decir, se aplicaba entonces la armonía coercitiva, confundiendo los síntomas de injusticia y malestar social con las causas de un supuesto quiebre de la unidad nacional. Esta estrategia fue altamente efectiva. Además, a esto se suman la contracción económica ligada a la pandemia, las alarmantes cifras de homicidios y los atentados en el sur del país, lo que contribuyó a transformar este ímpetu de cambio en un “imaginario de violencia criminal y descontrol” (Heiss, 2023).
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