Catografía lingüistica. Un abordaje desde y hacia la interdisciplinadieradad

92 C A R T O G R Á F I A S L I N G Ü I S T I C A S ¿Qué son los Procesos de Control? Dentro de la antropología cultural, una de las principales áreas de interés ha sido comprender cómo las formas culturales —ideologías, dogmas, mitos, etc.— afectan el comportamiento individual o grupal, y viceversa (Ortner, 1984). Influida en parte por el pensamiento de Antonio Gramsci, la antropología comenzó a centrarse más en cómo la cultura puede producirse hegemónicamente. Desde esta perspectiva, la cultura no se concibe simplemente como la suma total de los valores y creencias compartidos por sus miembros, sino como un campo en que las élites tienden a normalizar e imponer sus propios valores, ideas e intereses al resto de la sociedad. En otras palabras, los grupos poderosos, que controlan los recursos mediáticos y económicos, logran universalizar sus propias ideas e intereses mediante formas y prácticas culturales institucionalizadas; por ejemplo, en los medios de comunicación, en el sistema educativo formal, en la religión, etc. En este sentido, la antropóloga cultural Laura Nader comenzó a desarrollar un enfoque para identificar y rastrear mecanismos específicos de control, a los que denominó ‘procesos de control’, cuyo estudio “se centra en el poder como medio, es decir, en cómo los individuos y los colectivos son influenciados, y persuadidos a participar en su propia dominación” (Nader, 1996). Nader distingue entre los mecanismos de control social, es decir, formas de control que involucran instituciones que ejercen control directo y explícito —por ejemplo, a través de la ley, o represión policial, jerarquías, políticas públicas, etc.— y los mecanismos de control cultural, o formas indirectas de control, que implican la instrumentalización de ideas o sistemas de ideas— ideologías, propaganda estatal o corporativa, discursos políticos, etc.— para imponer el consenso. Nader plantea que la historia crítica de Estados Unidos revela una evolución desde formas de control de índole más social o explícitas, vinculadas al dominio del sistema industrial y a la represión estatal del movimiento obrero, hacia un control más cultural y encubierto orientado a influir indirectamente en las percepciones de la clase trabajadora mediante la difusión de ideas e ideologías (Nader, 1997). Apoyados por las herramientas de la psicología, así como por la naciente industria publicitaria,

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