Catografía lingüistica. Un abordaje desde y hacia la interdisciplinadieradad

84 C A R T O G R Á F I A S L I N G Ü I S T I C A S Por otro lado, tenemos la investigación realizada por Araya (2023), quién analizó la interacción humano-máquina con la intención de identificar la actitud lingüística que tienen los hablantes al momento de interactuar con un asistente virtual oral. Dicha investigación concluyó que “los usuarios percibieron poca efectividad tras la interacción con la máquina, una actitud lingüística negativa, en general, frente al uso de asistentes de voz” (2023, p. 77); esto basado en las percepciones de los hablantes después de interactuar con el asistente virtual. Además, la autora señala que el factor que menos se expresó modificado por los usuarios al momento de buscar una comunicación más efectiva es el contexto. Ante esto, ella expresa que “el nivel pragmático, al ser un nivel que vincula los parámetros netamente lingüísticos con el contexto interaccional es realmente el que más impide la comunicación efectiva” (p.78). Ambos estudios dejan en evidencia que los hablantes manifiestan, en general, una actitud de descontento y cierta tendencia al rechazo frente a la interacción humano-máquina. Esto podría interpretarse como una señal de que los humanos perciben este tipo de interacción de forma equiparable a los intercambios tradicionales entre personas, lo que los lleva a establecer constantemente comparaciones entre ambas interacciones. De acuerdo con los estudios presentados hasta ahora, podemos decir que esta interacción es esencialmente de carácter transaccional, ya que la finalidad de esta es obtener un beneficio que, generalmente, se puede percibir como unidireccional a favor del interlocutor humano. Esto, más el registro formal con el que se programa a las máquinas, más la habitualidad y la comprensión que tenga de estos elementos, da como resultado una dinámica conversacional donde el ser humano asume un rol de poder y actúa en consecuencia, utilizando un registro formal donde predomina el uso de imperativos y recursos de cortesía. No obstante, tal y como señalan los estudios de Araya (2023, p. 77) y de Valenzuela Cáceres y Patiño (2024, p. 74), estos componentes pueden variar según la edad del hablante, pues, en estos estudios, se considera como un factor relevante e influyente en la interacción humano-máquina. En general, los hablantes jóvenes tienden a ser más críticos, ya que han estado expuestos a la tecnología de forma más prolongada e inmersiva desde edad temprana.

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=