Catografía lingüistica. Un abordaje desde y hacia la interdisciplinadieradad
C I E N C I A S S O C I A L E S Y L E N G U A J E 69 En este sentido, me detendré con especial énfasis en la noción de ‘voz’. La voz, en palabras de Bajtín (1986), va más allá de las cualidades acústicas; engloba el posicionamiento ideológico y ético que los interlocutores adoptan en cada intercambio. Van Dijk (1997) subraya que los usuarios del lenguaje realizan actos sociales en contextos dialógicos, y que cada intervención y cada turno de palabra contribuyen a moldear las relaciones de poder. Por su parte, desde el Análisis de la Conversación, Schegloff y Sacks (1973), demuestran cómo el control de los turnos —quién habla, cuándo y cómo— refleja jerarquías implícitas en la organización social. El diálogo, entendido según Bajtín (1986), constituye el espacio donde las enunciaciones se dirigen siempre a un otro, ya sea real o implícito, y se nutren de las voces previas y de las expectativas. Esta visión dialógica rescata el lenguaje de planteamientos estáticos y destaca su esencia viviente: cada enunciado reclama una respuesta activa, esto es, desea no solo ser comprendido, sino también desafiado, apoyado o extendido. La corporeidad de la voz —entonación, ritmo y postura— se convierte en un componente fundamental de la interacción, pues en ella reside la manifestación palpable de la posición social y del capital simbólico del hablante. Así, si entendemos el lenguaje como un fenómeno dialógico encarnado —en el que cada enunciado implica una relación social situada—, se vuelve evidente que las dinámicas conversacionales no solo median la comunicación, sino que también reflejan y perpetúan relaciones de poder. La interacción verbal se convierte en un terreno donde se actualizan jerarquías sociales, y donde la posibilidad misma de ser escuchado, interpelar o ser validado está atravesada por la posición que los hablantes ocupan en el entramado social. En el contexto chileno, operan como mecanismos de exclusión simbólica que distorsionan la legitimidad de ciertos actos de habla, particularmente cuando estos provienen de actores subalternados. En el debate sobre la reforma educacional de 2014, por ejemplo, diversos medios y figuras políticas enmarcaron las propuestas como ideologizadas o radicales, incluso cuando estaban respaldadas por evidencia y propuestas técnicas (Bellei, 2015). Este encuadre permitió desplazar el foco desde la estructura de desigualdad hacia
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