Catografía lingüistica. Un abordaje desde y hacia la interdisciplinadieradad
34 C A R T O G R Á F I A S L I N G Ü I S T I C A S En este sentido, Robert Holmstedt (2020), al discutir el problema de la relación entre la filología y la lingüística en el marco del estudio de la Biblia Hebrea y la lengua hebrea, añade que es importante considerar que las teorías constituyen el marco interpretativo para comprender los datos. De acuerdo con el autor, para que la investigación sobre la lengua tenga un carácter científico, es necesario que haya una teoría que proporcione coherencia a los hallazgos. Por tanto, si bien el estudio filológico pondría al investigador en contacto con el material textual directo, la descripción final, si carece de una teoría lingüística coherente, sería algo ingenua e incompleta. Este punto de vista se puede comprobar a través de los aportes para la filología desde los estudios de tipología lingüística, los cuales buscan determinar los marcos de variabilidad entre las lenguas, de modo que sea posible reconocer los comportamientos posibles que admiten. Los aportes de estos estudios tipológicos se pueden observar en casos en los que la investigación revela un error descriptivo desarrollado en el marco alguna filología particular —entiéndase, por ejemplo, la ya mencionada filología hebrea, o la filología hispánica, alemana o sumeria, entre otras—, donde el estudio de la lengua se lleva a cabo junto con un análisis minucioso y crítico del material textual, aunque muchas veces sin arraigo teórico. Uno de dichos estudios corresponde al desarrollado por Güldemann (2015) sobre lengua egipcia antigua. De acuerdo con el autor, la descripción tradicional del marcador j(n) del egipcio señala que corresponde a un verbo de habla (‘decir’) utilizado para el discurso reportado. No obstante, Güldemann destaca que el marcador cuenta con otro valor indentificacional (‘es X'), y que no es frecuente que verbos de habla sufran un cambio lingüístico que los establezca como marcadores con estas dos funciones. En esta línea, el autor propone que el proceso más posible sería que el marcador j(n) tuviera como origen una construcción identificacional no verbal, que con el tiempo comenzaría a permitir su uso como marcador de discurso reportativo, proceso documentado en otras lenguas cercanas como el acadio. De esta forma, es posible ver que los estudios tipológicos, mediante la elaboración de teorías sobre lenguas posibles y cambios posibles, permiten un productivo intercambio con las filologías, en la medida en que les dan a las descripciones de la lengua mayor legitimidad y coherencia.
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