Catografía lingüistica. Un abordaje desde y hacia la interdisciplinadieradad
C I E N C I A S C O G N I T I V A S Y L E N G U A J E 185 (American Psychiatric Association [APA], 2013). Dado que estas dificultades varían en cuanto a su intensidad y al impacto que tienen en la vida diaria de cada persona, se habla de un espectro autista. Dentro de este abanico, no son pocos los casos en los que los déficits en las habilidades sociales reducen las oportunidades de interacción con otras personas, lo que implica una menor exposición a estímulos lingüísticos necesarios para el desarrollo del lenguaje. En consonancia, no es inusual que los niños dentro del espectro autista presenten retrasos en el desarrollo del habla y del lenguaje (APA, 2013). Uno de los factores que podría influir en estas dificultades comunicativas es el estrés que generan las interacciones sociales en muchos niños del espectro, quienes pueden llegar a sentirse agotados e incluso abrumados por la alta impredecibilidad y demanda que caracteriza este tipo de intercambios. Dado que los altos niveles de estrés tienden a ser perjudiciales para los procesos de aprendizaje (de Kloet et al., 1999), en ciertos casos particulares la interacción social podría obstaculizar el desarrollo y el uso espontáneo del lenguaje, en lugar de potenciarlos. De hecho, los déficits socio-interactivos de quienes están dentro del espectro autista parecen no afectar solamente a la comunicación cotidiana, sino que podrían influenciar incluso el procesamiento conceptual. Un estudio reciente encontró que los individuos con rasgos autistas muestran dificultades selectivas en la comprensión de conceptos sociales a nivel textual (Birba et al., 2023). A partir de esto, es posible plantear la hipótesis de que el estrés derivado de la interacción social no solo impacta la comunicación, sino que también influye en la forma en que se construye y comprende el significado en contextos sociales. Frente a este escenario, no resulta extraño que muchos niños dentro del espectro autista tiendan a mostrar preferencias por estímulos más predecibles y estructurados, que no requieren interacción social directa (Gale et al., 2019). Esta inclinación, junto con la conocida capacidad de hiperfoco de las personas autistas, podría, acaso, explicar por qué los medios audiovisuales tuvieron más influencia que las interacciones sociales en el desarrollo lingüístico de LC y Alex. Paradójicamente, estos niños utilizan como primera lengua un idioma que no es su lengua materna y cuya adquisición ha carecido del componente socio-interactivo, lo que desafía el paradigma típico descrito más arriba.
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