Catografía lingüistica. Un abordaje desde y hacia la interdisciplinadieradad

154 C A R T O G R Á F I A S L I N G Ü I S T I C A S marco, el vocabulario puede clasificarse en receptivo —cuando se reconoce al leer o escuchar— y productivo —cuando se utiliza activamente al hablar o escribir— (Kamil & Hiebert, 2007). De este modo, cada hablante dispone de cuatro tipos de vocabulario: oral receptivo, oral productivo, escrito receptivo y escrito productivo, todos los cuales desempeñan un papel central en los procesos de comprensión e interpretación de textos. Tras revisar las principales dimensiones que configuran el concepto de vocabulario, resulta pertinente profundizar en su vínculo con la comprensión lectora, especialmente en el caso de niños y adolescentes. Diversos estudios han documentado consistentemente que el conocimiento léxico cumple un papel central en la interpretación efectiva de textos escritos, en particular durante los primeros años de escolaridad (Hart & Risley, 2003; Hirsch, 2003; Dujardin et al., 2023). Sin embargo, y aunque esta relación pueda parecer evidente, algunos autores han advertido sobre el riesgo de asumirla como una verdad simplificada. Baumann (2014), por ejemplo, plantea que la conexión entre vocabulario y comprensión lectora ha sido tratada muchas veces como un postulado incuestionable, cuando en realidad se trata de una relación compleja y bidireccional, en la que ambos procesos se retroalimentan y evolucionan conjuntamente a lo largo del desarrollo lector (National Reading Panel, 2000). En esta misma línea, la profesora Hornos Cheliz (2024) ofrece una perspectiva particularmente esclarecedora sobre cómo el conocimiento léxico influye en los procesos implicados en la comprensión lectora. Desde su enfoque, el vocabulario no se organiza mentalmente como un listado aislado de palabras, sino como un entramado complejo de redes de conexiones semánticas, fonológicas, pragmáticas y experienciales que estructura nuestro diccionario mental “como una gran tela de araña en la que una palabra te lleva a otra y esta a otra y la nueva a otra más” (p. 11). Estas redes léxicas se configuran a lo largo del desarrollo lingüístico de cada individuo y permiten que los significados no se almacenen de forma aislada, sino en permanente relación. Así, por ejemplo, una palabra como ‘perro’ puede vincularse semánticamente con ‘canino’, ‘animal’ o ‘mascota’; fonológicamente con palabras que riman o comparten sonidos iniciales; y por asociación contextual

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