Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

94 Estados Unidos de América las actividades militares con los actos y voluntad divina. Respaldaba la participación del país en la conflagración para «mantener la paz y la libertad que Dios nos legó». Entre los evangélicos se puede recurrir al predicador Billy Graham, para graficar la creencia en un conflicto espiritual entre el mundo cristiano y el reino del mal. Graham señalaba que la «fe en Jesucristo» era la mejor defensa de los «Estados Unidos cristianos» contra el comunismo «dirigido por Satanás»: Solo cuando millones de estadounidenses se entreguen a Jesucristo en esta hora y lo acepten como su Salvador, puede esta nación evitar los ataques violentos de un comunismo poseído por el demonio 45 . Esos mensajes en contra del comunismo por ser una fuerza mística del «Mal», no se explican simplemente por el macartismo y su fijación por encontrar comunistas, traidores y a cualquiera que efectuara «actividades antinorteamericanas [antiestadounidenses]». A través de los años no perdió vigencia ni seguidores la concepción ideológica de un conflicto de índole espiritual en la Tierra, en el cual la nación excepcional era la protagonista. Es más, la única a la altura de tal desafío. Todavía en la década de los ochenta del siglo pasado, a pocos años de producirse el «triunfo» de la «civilización cristiana occidental» con la «caída» del Muro de Berlín en 1989, estaba viva la fe en un enfrentamiento contra las fuerzas demoníacas. El presidente Ronald Reagan –quien, durante su campaña a la reelección en 1984, aceptó públicamente que los signos de los tiempos indicaban el cumplimiento de las profecías bíblicas sobre el Armagedón–, planteaba cuestiones similares a las de los religiosos citados, y también, en un lenguaje devoto. Todo ello fundado en la seguridad de que su país, encarnación del «Bien», había sido designado para enfrentar al «Mal»: 45 Hasta en películas animadas para niños se insiste en la satanización del comunismo: en Anas- tasia (Don Bluth y Gary Goldman, 1997) se explica la revolución en Rusia contra la dinastía Ro- manov a partir de una intervención demoníaca que vino a destruir el mundo ideal ... de la nobleza.

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