Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

92 Estados Unidos de América y dotada de todas las bendiciones de la libertad, la civilización y la religión». Luego, a decir de William Harrison, noveno presidente y whig , no se podía dejar «como guarida de unos pocos salvajes miserables» una tierra destinada por el «Creador» para «sustentar a una gran población y a ser la sede de la civilización, de la ciencia y de la verdadera religión». Se entiende que cuando Jackson y Harrison hablan de religión, están haciendo referencia al cristianismo; y, en específico, a su interpretación puritana. En segundo lugar, establecen una relación entre civilización/puritanismo y el pueblo que impone la «civilización» por profesar esa religión. De ahí que fuera impensable oponerse a que esa nación excepcional, civilizada y civilizadora , tomara posesión de las «desiertas» tierras de América del Norte 42 . Por su parte, Abraham Lincoln también afirmará la excepcionalidad de su nación, al tener la plena certeza de que era «la última y mejor esperanza para la humanidad». La íntima relación entre Dios y la Unión seguía siendo un hecho evidente para su pueblo. Por lo que es obvio que, en 1876, el historiador George Bancroft comience su Historia de Estados Unidos declarándolo: El objeto de esta obra es explicar los pasos mediante los que una providencia favorecedora que da vida a nuestras instituciones, ha conducido al país hacia su actual felicidad y gloria. El advenimiento del siglo XX no varió la extendida y popular visión de su rol excepcional en el mundo a partir de los designios divinos. En 1908, el senador republicado Albert Berveridge, declaraba que era «parte del plan inescrutable del Omnipotente la desaparición de las civilizaciones inferiores y de las razas decadentes frente a la avanzada de las civilizaciones superiores, formadas por tipos más 42 Esa mitología nacional, insostenible en los hechos, es similar a la propaganda de otro «pueblo elegido»: el sionismo insiste en explicar la apropiación de Palestina por el Estado de Israel por- que era «una tierra sin pueblo, para un pueblo sin tierra». Curiosamente, ningún sionista se ha preguntado por qué llevan décadas masacrando palestinos, robándoles tierras, encerrándolos en guetos e impidiendo su derecho al retorno… si esas tierras estaban deshabitadas en 1948.

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