Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

88 Estados Unidos de América Por su parte, William Bradford, gobernador «peregrino» de Virginia, relataba la cruel aniquilación de una aldea pequot en 1637, que los puritanos «agradecieron con oraciones a Dios que había obrado maravillosamente a su favor». A pesar de lo espantoso que fue ver «a aquellos indios freírse en el fuego» y del horrible hedor de los cuerpos quemados, continúa el piadoso gobernador, «la victoria nos pareció un dulce sacrificio [¿un holocausto al modo bíblico?] y dimos así las gracias al Señor en recompensa». He ahí una muestra de la síntesis elaborada por los colonos puritanos entre su religión y su avidez por las tierras indígenas por cualquier medio 36 . Incluso, el reverendo Salomón Stoddard escribió a Thomas Dudley, gobernador puritano de Massachusetts, a fin de calmar sus aprensiones por la matanza de los pequot: «Pero no vamos ahora a discutir sobre tal punto. Tenemos más que suficiente luz, recibida a través de la palabra de Dios, para abonar nuestros actos». Y agregaba el caritativo pastor más argumentos, no menos atroces y apoyados en la indiscutible autoridad de la Biblia , para legitimar religiosamente el exterminio de los indígenas: Cuando un pueblo ha llegado a semejante arrogancia, ceguera y pecaminosidad contra Dios y contra los hombres y asimismo contra todos los confederados [los colonos puritanos pactados entre ellos y con la divinidad], entonces no siente Él amor por las personas, sino que experimenta pesar por ellas; las mira con tristeza; las hace pasar a cuchillo y las condena a muerte. A veces las Escrituras expresan que las mujeres y los niños deben seguir la suerte de sus padres. Años más tarde, en 1662, el pastor reformado y popular poeta Michael Wigglesworth, en una opinión común entre los colonos, llamaba a los miembros de los pueblos indígenas «infernales 36 Bradford es el mismo que, en 1620, había llamado «instrumento enviado por Dios» para el «bien» de los colonos al nativo Squanto, quien hasta su muerte ayudó a los residentes de Ply- mouth como intérprete, enseñándoles a sembrar maíz, dónde pescar y siendo su guía en el te- rritorio. Las masacres efectuadas por los piadosos colonos no eran acciones inusuales como lo demuestran las perpetradas contra los powhatanos en 1623, la ya señalada en el texto contra los pequot en 1637, contra los doegs y susquehannocks en 1675 y contra los wampanoags en 1676- 1677, el pueblo que, como se expone en la nota anterior, ¡los había salvado de morir!

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