Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

86 Estados Unidos de América Una nación con tal fe es, a todas luces, peligrosa. Con mayor razón cuando, por lejos, es el país con el mayor gasto en defensa (en realidad debería decirse en agresión ) en el mundo: unos US$ 778.000 millones anuales. Dinero que representa un 3,48% de su PIB, el cual asciende a unos US$ 23,32 billones. De hecho, para igualar su gasto militar es necesario sumar el presupuesto de los diez países que le siguen en la lista de naciones que más invierten en ese ítem. La peligrosidad de Estados Unidos no es potencial. Esos gastos no tienen objetivos disuasivos; se sabe que no trepidan en utilizar su poder de agresión. En ese contexto se debe tener en cuenta de que no les cabe ninguna duda de que su dios anglosajón puritano está con ellos. Al respecto, William Boykin, general del ejército y cristiano evangélico, decía lleno de fervor en 2003: Nosotros, el ejército de Dios, en la casa de Dios, en el reino de Dios, hemos sido educados para esta misión 33 . Con todo, cuando se conoce la cultura estadounidense, se sabe que esa agresividad religiosa y nacionalista de un militar, nada le puede envidiar a la religiosidad de gran parte de su pueblo ni a la del más fanático y sectario de sus pastores. En la Unión, la religión y la guerra han sido y son parte de un mismo sistema desde la perspectiva de su excepcionalismo. Sin ir más lejos, el predicador Pat Robertson, figura consular del fundamentalismo cristiano- evangélico, se expresa en el mismo sentido de Boykin: No habrá paz en el mundo hasta que la casa de Dios y el pueblo de Dios lleguen a ocupar el lugar justo de liderazgo en todo el mundo (...) La paz solo llegará cuando proceda de la influencia benévola de Dios Todopoderoso, por medio del pueblo dedicado a su servicio que constituye «su casa» 34 . 33 Ese mismo año Boykin fue designado subsecretario adjunto de Inteligencia del Departamento de Defensa. Si ya el nombramiento para dicho cargo de un fanático tal gráfica el espíritu religioso del país, definitivamente lo es el mantenerlo en su puesto luego de sus declaraciones. 34 Robertson, en 2005, en un particular arranque de caridad cristiana pidió asesinar a Hugo Chávez, presidente constitucional de Venezuela: «No necesitamos otra guerra de 200 mil millo- nes de dólares para deshacernos de un dictador... Es mucho más fácil enviar agentes clandestinos a hacer la tarea de una vez».

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