Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

78 Estados Unidos de América y que no pudieron exterminar, deportar, enviar a otros territorios o impedir que ingresaran al país. Podría decirse que se trata de una vuelta al peor espíritu del Antiguo Testamento con su celosa e irascible divinidad tribal que hace una insalvable diferencia entre Su tribu-pueblo elegido y el resto-paganos, al tiempo que les exige a los primeros comportarse con los no elegidos de acuerdo con esa diferencia insalvable. Se rompe el «nuevo pacto» del Evangelio que universalizó el cristianismo al hermanar a la humanidad bajo un mismo Dios-Padre. Llegando a la exigencia ética radical de tener por prójimos, incluso, a los enemigos, los que nos maldicen, aborrecen, ultrajan y persiguen (Lucas 6:43- 44). En cambio, esa ruptura de un mundo de prójimos legitima la violencia contra todo aquel que no pertenece a la tribu-pueblo elegido: no deben ser amados. No obstante, de manera paradójica, esa diferencia se ha asumido igualmente como una superioridad moral que implica un deber ético: salvar al otro… hasta por la fuerza y contra su voluntad. El punto es que, por insólito que parezca, el evangélico amor al enemigo racial o pagano se expresa en agresiones cuyo devoto objetivo es redimirlo al elevarlo a la condición civilizada (léase asumir la cultura occidental cristiana). Eso explica lo que el reverendo Martin Luther King denunciaba críticamente, en 1968, en ¿Hacia dónde nos dirigimos a partir de ahora? ¿Caos o comunidad? : «nuestra nación se ha colocado en la posición de ser el agente militar de Dios en la tierra». Lo cual ha servido y todavía sirve para justificar desde la religión una agresiva política exterior que implica «la arrogante tarea de vigilar al mundo entero» y, por ende, una política exterior «imprudentemente» intervencionista 28 . La fe en un rol divinamente establecido para este pueblo elegido es fruto de su nacionalización del Dios cristiano. Esa es 28 En el texto King se refiere en específico al intervencionismo en Vietnam y República Dominica- na, pero no se viola para nada el espíritu del texto al aplicarlo aquí a todo el mundo.

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