Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

74 Estados Unidos de América sería «un crimen contra la civilización cristiana». De hecho, recién en 1934 el Congreso de Estados Unidos aprobó una ley por la cual le prometían a su «territorio no incorporado» la independencia... para 1946. Sinrazones similares a las dadas por Beveridge legitimaron en su momento las intervenciones, agresiones o invasiones a Haití, República Dominicana, Vietnam, Nicaragua, Granada, Panamá, Afganistán, Irak, Libia, Yemen y tantas otras operaciones de desestabilización, planeación y apoyo de golpes de Estado, bombardeos, envío de tropas u ocupaciones. Más allá de las intervenciones, agresiones o invasiones a la fecha llevadas a cabo por Washington, a fines del siglo XIX se dio un giro en su política exterior. Del colonialismo típico o de ocupación se pasó al neocolonialismo o dominio político-económico, con ayuda o incentivos militares propuesto por el almirante Alfred Mahan. Esta estrategia se entiende dentro del marco en que la Unión, «el oasis de civilización en un desierto de barbarie» según aquel oficial de marina, llevó adelante «la expropiación de las razas incompetentes». Vale la pena tener en cuenta que Mahan abogaba por la unidad de la «familia teutónica». Progresivamente se pasó así del establecimiento de colonias territoriales al aseguramiento militar y a la influencia política en zonas donde el país poseía «intereses». Eufemismo para señalar fuentes de materias primas o mercados dependientes. Mahan fue escuchado al punto de que, a comienzos de este siglo, Estados Unidos tenía dieciséis agencias de inteligencia actuando alrededor del mundo y bases militares en más de cien países. A principios del siglo XX, el presidente republicano William Taft explicaba ese giro en la política imperialista del país: «la sustitución de las balas por los dólares». No obstante, en general, la política exterior de la Unión ha estado lejos de seguir de manera estricta esa estrategia (por más que se pueda reconocer buena voluntad en Taft). Ya para mediados del siglo pasado, la situación llegó a ser correctamente descrita por el presidente demócrata John

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