Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

72 Estados Unidos de América XIX, el presidente demócrata James Buchanan, estaba convencido de que bastaba dejar a los acontecimientos seguir «su curso natural» para que se cumpliera el «destino de nuestra raza» y su «derecho providencial»: «expandirse por el continente norteamericano». En ese ambiente pletórico de ambiciones territoriales, el paso siguiente fue pretender anexar todo el continente: desde el Polo Norte a Tierra del Fuego. Por supuesto –¡quién podría dudarlo!–, bajo el benigno objetivo de expandir el área de libertad y gobierno propio a que hacía alusión O’Sullivan. Un caso flagrante que dejó al descubierto la falacia del discurso sobre la libertad fue la desvergonzada transformación de Cuba en un protectorado. La guerra contra España, en 1898, logró el objetivo que se había intentado llevar a cabo con anterioridad bajo la figura de una compra. Empero, con el tiempo, los expansionistas estadounidenses se percataron de su incompatibilidad cultural y racial con los latinoamericanos: «un pueblo extranjero e insubordinado, de fe católica, con una mezcla de sangre negra» 22 . A la larga, la incompatibilidad cultural y racial se aplicará para frenar la expansión geográfica a territorios de pueblos no modernos y de piel oscura. Pero, se sabe que para Washington las expectativas económicas y la geopolítica, son una poderosa razón para dejar de lado otro tipo de principios. Así, en 1898, Hawái fue un caso excepcional. Tanto por ser una anexión pacífica de una colonia situada estratégicamente, como por tratarse de un territorio con un pueblo de raza y cultura diferente. Asimismo, al Sur del río Grande se ignoró la regla en los casos de Panamá, o en realidad de su Canal, y del «Estado libre asociado» de Puerto Rico. Esta última figura jurídico-política esconde una situación colonial: la isla pertenece a la Unión sin ser uno de sus Estados, sus habitantes deben cumplir el servicio militar en las fuerzas armadas estadounidenses sin ser ciudadanos, y por ley, las mercancías ingresadas y salidas del territorio deben ser trasladadas por barcos de Estados Unidos 23 . 22 La cita corresponde a los argumentos de congresistas sudistas rechazando la anexión de Cuba. No obstante, sin temor a errar, es generalizable a la opinión que se tenía acerca de América Latina. 23 No deja de ser interesante destacar que cristianos protestantes portorriqueños, rompiendo con el tutelaje imperialista que imponían los pastores estadounidenses residentes en la isla, fueron parte de la lucha por la independencia de Puerto Rico durante el siglo XX.

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