Imperios liberales: Estados Unidos y Francia
70 Estados Unidos de América posible en Estados Unidos de América con tal que tengamos la fe, la voluntad y el corazón. La historia vuelve a pedirnos que seamos una fuerza al servicio del bien en este planeta 21 . Independiente de los argumentos específicos de un determi- nado momento, a través de la historia el pueblo estadounidense ha creído y asumido su rol de redentor mundial. Lo han hecho políticos, intelectuales, medios de comunicación, líderes religiosos y también la mayor parte de su ciudadanía. Esa conclusión expresa la rabiosa fe nacionalista en una misión determinada para ellos, nada menos, que por Dios… por su propio dios . Esta verdadera teología nacionalista o nacionalismo teológico se puede encontrar en personas de cualquier signo político, grupo de ingreso, confesión religiosa o nivel de educación. Es un error encasillarla en los típicos patrones derechistas, racistas o filofascistas que se identifican, en general, con el nacionalismo extremo. Por ejemplo, a fines del siglo XIX se puede identificar un caso modélico de tal transversalidad: el clérigo Josiah Strong, fundador del llamado «Evangelio social». Al tiempo que su espíritu caritativo buscaba solucionar cristianamente los problemas sociales de la época, en su libro expansionista Nuestro país (1885) afirmaba que a «la rama americana [estadounidense] de la raza anglosajona» le correspondía el papel de líder de la civilización. En ese sentido, afirmaba Strong, «mientras en este continente Dios está preparando a la raza anglosajona para su misión», a la vez está «preparando al género humano para recibir nuestra impronta». Las diferentes administraciones de la Casa Blanca, apoyadas en la firme creencia en las especialmente excelsas cualidades de su nación, han venido expandiendo, hasta por la fuerza, lo que para el siglo XX llegó a conocerse como el American Way of Life (estilo de vida estadounidense) en términos valóricos y culturales. Dentro de «la larga lucha por el mejoramiento de la humanidad», aseveraba el presidente republicano Theodore Roosevelt a principios del siglo XX, 21 Vale la pena recordar que en la administración Reagan esa «fuerza al servicio del bien en este planeta» apoyó dictaduras y guerras civiles en Centroamérica y traficó armas y drogas para finan- ciar la contrainsurgencia en Nicaragua (caso Irán-Contras).
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