Imperios liberales: Estados Unidos y Francia

65 Imperios Liberales. Estados Unidos y Francia fueron discriminados por el mundo puritano hasta bien entrado el siglo XX–, llegaron a asumir una especie de consenso moral mínimo de carácter puritano, a partir de mediados de la pasada centuria. A fines del siglo XIX se tiene una especie de adelanto de ese consenso en John Ireland, arzobispo católico de San Pablo en Minnesota, quien afirmaba con solemnidad la coincidencia entre la Unión y la Iglesia romana del país. Sin el más mínimo temor a errar, todavía en el siglo XXI se puede acudir a las palabras de Ireland para afirmar la coincidencia entre Estados Unidos y las diversas iglesias cristianas, e incluso, el judaísmo: los principios de tales religiones «armonizan completamente con los intereses de la república», con su ideología y su moral 14 . Esa religiosidad y sus implicancias explican por qué el país concentra el mayor número de centros de culto per cápita del mundo. A fines del siglo XX el historiador Gary Wills mostró que, encuesta tras encuesta, se confirmaba el fervor espiritual del pueblo estadounidense: 9 de cada 10 personas no dudaban de la existencia de Dios, 8 de cada 10 creían que algún día afrontarían el juicio divino para responder por sus pecados, y 8 de cada 10 tenían fe en que Dios obra milagros. También a fines del siglo pasado, un estudio de Gallup dio cuenta de que el 94% de la ciudadanía declaraba creer en Dios, el 88% su seguridad de ser amados por Él , y que el 90% rezaba. En 2004, otra encuesta Gallup respecto a la Teoría de la evolución, arrojó que un 45% expresó estar de acuerdo con que «Dios creó a los seres humanos casi en su forma presente, de una sola vez, hace cerca 14 En particular, el catolicismo y el judaísmo han sido influidos por la cultura puritana y se han adecuado a ella expresando sus contenidos religiosos específicos en términos nacionalistas : los fieles de ambas creencias quieren ser patriotas y asumen que la religión es fundamental para las instituciones democráticas del país. Los católicos también estiman que Estados Unidos «ha sig- nificado una bendición al mundo», y los católicos conservadores, a la vez que se identifican con campañas provida (la cuales en realidad son anti aborto, eutanasia y homosexualidad), callan ante las agresiones militares de sus gobiernos en el extranjero y, junto a los evangélicos fundamenta- listas, postulan que el Creacionismo debe enseñarse en las escuelas en vez del Evolucionismo. Por su parte, en cuanto al «pueblo elegido» por excelencia, existe una estrecha relación entre el judaísmo sionista y los cristianos evangélicos: diversas organizaciones evangélicas envían cada año millones de dólares a Israel. Por último, en el singular caso de los mormones, religión no considerada evangélica, pero derivada del cristianismo, asumen la condición electa de la nación: luego del Apocalipsis la civilización renacería en Estados Unidos.

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