Imperios liberales. Estados Unidos y Francia

48 Presentación fuera de su club exclusivo y excluyente que tenía su sede central en las metrópolis. Tal sistema nunca pretendió la liberación y el autogo- bierno del género humano, ni la protección de la esfera individual de todos sus miembros. Es más, la explotación de los otros , sostenida en un marco de violencia institucionalizada, era lo que posibilitaba reproducir la estructura exclusiva y excluyente. El imperialismo per- mitía al colonialismo (y luego al neocolonialismo) la acumulación de capital a partir de la explotación de territorios y pueblos lejanos; y, en un doble juego, igualmente se explotaban los territorios y a las clases bajas de la propia nación. Esas clases bajas de las metrópolis, beneficiadas por la liber- tad civil y la igualdad jurídica impuestas por las repúblicas liberales, se veían en lo material favorecidas por el imperialismo y el colonia- lismo en algún grado siempre limitado: la idea de las élites era que ese beneficio material fuera lo más pequeño posible (por el «chorreo» del mercado y no por redistribución vía política fiscal). Se puede su- poner que, en realidad, se encauzaba principalmente a través de me- canismos emocionales: el orgullo chovinista por pertenecer a una raza superior que había construido un imperio que difundía/imponía la civilización –léase, la cultura occidental moderna– alrededor del mundo. Pero, bueno… se sabe que es un certero aforismo el que la historia está escrita por los vencedores. Precisamente, esa historia oficial ha ocultado e ignorado numerosas cuestiones y sucesos o ha establecido mentiras como verdades por medio de groseros eufemis- mos. Este libro está escrito –a propósito, y a mucha honra– desde la vereda de las víctimas, y es un intento de hacer visible su perspecti- va. Esa mirada no pretende caer en la añeja falacia positivista de una supuesta objetividad; no obstante, sí se intenta un acercamiento ri- guroso a los hechos. Porque situarse en esa vereda no es únicamente una postura moral, sino, asimismo, una cuestión metodológica que impide quedar enredado en la telaraña de las justificaciones de los modernos Estados imperiales de Occidente:

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